Es difícil luchar contra la ciencia. Pero es más difícil luchar contra la perseverencia. En este caso empleados judiciales y de la Policía pusieron todo para que se esclarezca. No importó el paso del tiempo ni los vericuetos de una causa muy compleja. Se recurrió a los especialistas y se aprendió en el camino. El resultado está a la vista. Muchísimas veces se critica el accionar tanto de la Justicia como de la Policía. Ahora dieron una muestra de profesionalismo. Todos los padres podrán descansar un poco más tranquilos. El depravado está tras las rejas.