La noche de Las Lajitas arde. En la mesa se entreveran los vasos, las botellas, los platos con restos de asado y las bolsas verdes de la coca. En la cabecera, Josué Escudero y Pucho González (un salteño y un jujeño) le cantan a una nube catamarqueña que se resiste a largar su chifle de agua. "Coplas de ausencia" es justamente eso: el resultado de tantos asados. Y por eso es un gran disco. Las canciones tienen el valor de haber pasado por el mejor de los filtros: el de los amigos que las escuchan, las meditan y después, en otra guitarreada, las vuelven a pedir.

El año pasado, en una peña en la Sociedad Rural de Tucumán, Josué y Pucho habían calificado al disco como un sueño que estaban a punto de cumplir. Ambos trabajan en los campos salteños de Las Lajitas y tienen un pasado en común: en distintos momentos formaron parte de Los de Jujuy (Pucho todavía sigue en el grupo).

Lo mejor del disco: una versión más lenta que las habituales de "Zamba de la palomita", "Ojos Reidores", el dulce bailecito "Angelito de la Puna" (de Pucho) y la profunda "Nube de Ambato". Vale aclarar que "Coplas de ausencia" (grabado en estudio y con muy buena calidad de sonido) no se consigue en Tucumán. Lo ideal es pedirle a algún amigo que viaje a Jujuy o a Salta que lo compre allá. De todos modos, esta complicación vale la pena: el disco es el ejemplo claro de que el folclore del norte vive en las guitarreadas entre amigos, lejos de los esos festivales en los que uno se aburre de escuchar siempre lo mismo.