"Me encanta producir felicidad en el otro", explica desde el otro lado de la línea Maceo Parker. Incombustible ladero de James Brown, Parker es uno de los padres del soul y del funk modernos. Y algo más: una leyenda viva de la música. "Roots & Groove" se llama su último disco y lo presentará el lunes en el Teatro Provincial de Salta. Lo acompañará una banda de 11 intérpretes. La velada figura marcada con rojo en las agendas de los fans diseminados por todo el NOA.
La gira mundial, tan extensa que trae a Parker a un rincón del Cono Sur poco frecuentado por estrellas de su talla, fue uno de los temas que abordó en la charla con LA GACETA.
"No sólo voy a tocar el material del nuevo disco, sino también algunas canciones de mis trabajos anteriores", contó desde Buenos Aires, y recién llegado de Japón. En su voz se notaba el cansancio. Por eso, en buena parte de la entrevista intervino la productora, atenta para hacer algunas aclaraciones. Por ejemplo, que será la primera vez que Parker tocará en el norte argentino y que, por supuesto, está feliz de hacerlo. Aquí intervino el músico: "me encanta estar sobre el escenario, tocando para gente de diferentes sitios. Y en cada lugar al que voy me siento como en mi casa. Mi música es una celebración, que transmite alegría y promueve el amor, la paz y la armonía en todo el mundo".
También contó que uno de los integrantes de la banda que lo acompaña es su propio hijo. "El es el que me acercó a los nuevos ritmos, como el hip hop. Es un acercamiento que me enriquece. En mis últimos discos fue mi hijo el que me abrió las puertas hacia otros géneros musicales", reveló Parker.
Su carrera musical comenzó una noche, cuando James Brown buscaba un sitio donde cenar y entró a un club en el que Melvin Parker -hermano de Maceo- estaba tocando la batería. Brown le pidió que practicara el soul porque de esa manera lo contrataría para su banda. Al año siguiente, Melvin y Maceo se incorporaron a la formación de Brown para una colaboración que, en principio, duraría seis meses, y en definitiva se extendió mucho tiempo más.
Después de aquel período de su carrera, al que el saxofonista definió como "estar en la Universidad", Parker junto Pee Wee Ellis (saxo) y Fred Wesley (trombón), todos de la sección de vientos de la banda de Brown, formaron Maceo & All the King's men y lanzaron el disco "Doing own things" (1970), seguido por "Funky music machine" y "Us people".
Más adelante, Parker trabajó con George Clinton; juntos encendieron la llama del funk y expandieron la tradición afroamericana. En 1989 presentó "For all the king's men" y, según coincidió la crítica internacional, dio el salto cualitativo que lo consagró como solista con "Roots revisited" (1990), al que le siguen "Mo' Roots" (1991) y "Life on planet groove" (1992). Entre sus últimos discos se encuentran "Made by Maceo" (2003), "School's in!" (2005) y "Roots & Grooves" (2007), que está presentando en su regreso a la Argentina. En el medio de todo eso, trabajó nada menos que con con Prince.
"La mayor parte de los conciertos que brindaré tienen una misma fórmula: no habrá mucho jazz, pero sí un alto contenido de funk y de soul", anticipó. Y se despidió para descansar un rato... y seguir tocando.
Todo un showman
Maceo Parker presentó el jueves en el teatro Gran Rex su nuevo material -"Roots & Grooves"-, acompañado por una banda de excelencia. El saxofonista (67 años) apareció en el escenario en mangas de camisa y con un plumero en la mano, parodiando ser el encargado de la limpieza, y huyó asustado al ver el público. A los pocos segundos regresó con un impecable traje gris -saxo en mano- para recibir con las primeras notas el aplauso casi futbolero de un público variopinto, pero decididamente cautivo.