LA HABANA.- Cuba dejará emerger una nueva clase de pequeños empresarios, pero los recibiría con una carga fiscal del 35%, que podría inhibir la iniciativa privada en un país donde la mayoría jamás pagó impuestos. Según un documento oficial, el Gobierno espera aumentar más de un 400% la recaudación fiscal en el aún diminuto sector privado, que el año pasado aportó apenas el 1% de los ingresos tributarios.

Pero según economistas, una excesiva carga fiscal podría asfixiar a los futuros empresarios. Esta política determinaría en gran medida el éxito del plan del presidente Raúl Castro de eliminar 500.000 empleos públicos en seis meses y transferirlos al sector privado.

Los más gravados
Los nuevos empresarios privados tendrán más libertad de acción que los protagonistas de un limitado experimento realizado en la década de 1990 en respuesta a la crisis pos soviética. A cambio deberán pagar impuestos sobre los ingresos y las ventas, además de un aporte a la seguridad social. Se estima una carga fiscal de entre un 30 y un 35% con respecto a los ingresos brutos que generan esos trabajadores, así como una utilidad de entre el 20 y 25% con relación a dichos ingresos, dice el texto titulado "Información sobre el reordenamiento de la fuerza de trabajo". Además, propone un impuesto a la renta de entre un 10 y 40% sobre los ingresos, según la actividad. Los más gravados serían los productores de alimentos y transportistas, con un 40% de sus ingresos. Les siguen artesanos y constructores con un 30%; servicios personales y artísticos un 25%; alquileres de apartamentos, un 20%; y una categoría de "otras actividades" con el 10%.

Los aportes a la seguridad social serán del 25% de los ingresos para todo el mundo, dice el documento. No aclara cuál será el impuesto sobre las ventas, pero en el caso de los recién autorizados vendedores de frutas y verduras es del 5%. Quienes subcontraten mano de obra, otra novedad, deberán cubrir los impuestos a la renta de sus trabajadores.

El documento no aborda otros asuntos cruciales, como el mecanismo de acceso a las materias primas, que el Estado importa y vende a precios que actualmente dejarían poco margen de ganancia para los nuevos empresarios.

La introducción de impuestos es un desafío para Castro, que busca resucitar la economía sin desviar a Cuba del socialismo. (Reuters)