El escándalo de la comisaría de El Manantial, donde un preso habría estado vendiendo drogas, tuvo serias repercusiones políticas. La más concreta es el pedido de interpelación al ministro de Seguridad, Mario López Herrera, promovido por el legislador Ricardo Bussi.

"Hay que saber qué hace el Gobierno para castigar estas situaciones y, además, para prevenirlas. Espero que esta vez, mis pares del Bloque Tucumán Crece no escondan la basura debajo de la alfombra, se pongan los pantalones largos", desafió el titular de FR.

Su hermano, el legislador Luis José Bussi, en tanto, pidió la renuncia del ministro y de la plana mayor de la Policía. "El jefe de Policía (comisario general Hugo Sánchez) no controla a su personal y López Herrera ha demostrado, a lo largo de los más de cinco años que lleva en el cargo, una total falta de aptitud para ejercerlo", repudió.

El senador radical, José Cano, embistió duramente contra el gobernador, José Alperovich. "Después de aclarar que todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, se refirió a la prueba de lo que ocurre en la comisaría diciendo: ?Hay un video en el cual no se ve bien si hay una venta o no?. Gobernador, ¿qué quiere ver en el video? ¿Lo que ve su jefe de Policía o lo que vemos el resto de los tucumanos?", cuestionó el opositor.

El ex legislador Gumersindo Parajón también reclamó la dimisión de López Herrera y de Sánchez. "O son inoperantes o son cómplices", bramó el titular de Pueblo Unido.

Enrique Romero, presidente de Cruzada Peronista, exigió las mismas renuncias y algo más. "Que Alperovich le ordene a sus funcionarios y políticos que terminen con el tráfico de influencias", reclamó.