LA PRIMERA SOCIEDAD REGISTRADA.- El tomo I del Registro Público de Comercio (RPC) de Tucumán data de 1863 y está guardado en el Archivo General del Poder Judicial. Ese libro histórico, escrito manualmente con una caligrafía que los años han vuelto casi transparente, fue usado por primera vez el 12 de octubre (del año del protocolo), cuando los señores Exequiel Molina y José Gramajo inscribieron su sociedad eventual dedicada al giro de mercaderías de ultramar con el compromiso de "partir las utilidades del negocio".
TRANSPORTE CON MULAS MANSAS.- A fojas 14 del mismo libro consta el contrato social celebrado en septiembre de 1871 por los señores Amado Machado y Miguel José López para crear un negocio de carros de transporte de mercaderías "con dotación de 140 mulas mansas; arneses para tirar del pecho; tres yeguas madrinas con cencerros; un eje de hierro de repuesto; una yave (sic) inglesa para destornillar y un pie de gato".
VIDA BREVE.- Una de las anotaciones más curiosas de los primeros años del RPC es la que da cuenta de la vida breve de la Fábrica Porvenir, establecimiento dedicado a pelar arroz fundado por el ingeniero Arnold Nillus y el señor Enrique Schueizer. Los socios inscriben el contrato social el 19 de febrero de 1879 y siete meses después regresan para anotar la disolución de la sociedad, donde surge que Schueizer queda a cargo del activo y el pasivo del negocio.
EMBLEMÁTICO INGENIO.- El 14 de octubre de 1887, los señores Alfredo Guzmán y Eduardo Leston inscriben su sociedad dedicada a la explotación del Ingenio Concepción, donde Guzmán se compromete a aportar su industria y asume la administración del establecimiento. En principio, la sociedad se constituye por cinco años y se obliga a repartir utilidades en esta proporción: un tercio para el administrador y dos tercios para Leston, socio capitalista.
OBJETOS EXTINGUIDOS.- El archivo del RPC permite identificar los negocios que pasaron de moda o quedaron obsoletos por el progreso de la tecnología. A finales del siglo XIX era común, por ejemplo, que una sociedad tuviese por objeto la explotación de un molino a vapor o la importación de productos europeos. El primer antecedente de la actividad financiera data de 1870, cuando el Banco de San Juan formalizó la inscripción de su contrato social. El análisis de estos registros antiguos refleja también el protagonismo de los emprendimientos vinculados con la caña de azúcar.