ESTAMBUL.- "La verdad es que viajar por el mundo es adictivo", confiesa Gustavo Jorge Moledo, un porteño de 41 años que vive en Caballito, es profesor de tenis y el próximo 23 cumplirá cuatro meses fuera del país. Su primera escala fue Johannesburgo, para ver el Mundial de fútbol. Desde entonces está recorriendo Europa y otros continentes. Viene haciéndolo desde 2006, cuando viajó al Mundial de Alemania.
Moledo no es ningún aventurero, pero todos los días le toca vivir situaciones llamativas en cada lugar que visita. Es tranquilo, pausado y recuerda que tenía un negocio de venta de electrodomésticos con el que le fue muy bien... "en la época dorada del 1 a 1".
Después explicó: "un día me explotó la cabeza; quería viajar y conocer otros lugares del mundo. Mi trabajo era muy estresante, y pese a que ganaba bien decidí cerrar todo y me dediqué a viajar. Es así que estoy casi seis meses afuera y otros seis en el país. Después del Mundial de basquetbol me voy a Milán, en Italia, y allí me encontraré con mi señora, que se volvió a Buenos Aires por un problemita. Pero nos veremos en 10 días. Iré a Lyon para asistir a las semifinales de la Copa Davis, que es una de mis pasiones".
Moledo aprendió a hablar el inglés durante sus tantos viajes. ¿Y cómo hace para solventar sus extensas giras? "Invierto mis ahorros de años de trabajo y todavía creo que me quedan para dos años más. Sé que no puedo gastar más de 50 o 100 euros diarios y para eso vivo en hostels, que en todo el mundo cuestan un promedio de 10 euros por día. Allí se comparte con 10 o 15 pibes que también son viajeros. Si nos pasamos de esa cantidad prevista es como que se te desequilibra el presupuesto", comentó.
De Ferro y de Scola
Es hincha de Ferro Carril Oeste y de Luis Scola, y aunque no conoce mucho de básquet siempre intuyó que el campeón estaría entre Estados Unidos y Turquía. Sobre la Selección argentina opinó: "la vi muy bien, tanto en Kaisery como en Estambul; se recupero muy pronto del cachetazo que nos propinó Lituania. Creo que quedaremos en la quinta posición".
El Mundial 2010 llega a su fin, pero Moledo seguirá recorriendo caminos por el mundo porque es su adicción.
Así vendrán otras regiones, porque ya estuvo dos veces en India, Tailandia, Singapur, en Malasia, en Kenia y en Tanzania, entre otros lugares. "Por supuesto que todo esto tiene su costo, pero se trata de una elección de vida. Todo empezó con el Mundial de fútbol de Alemania y después estuve en el de básquet de Japón. Desde entonces no paré más", reveló. Vaya uno a saber hasta cuándo será.