CATAMARCA (De nuestra enviada especial, Irene Benito).- Dos décadas después, la muerte de María Soledad Morales sigue marcando a fuego a Catamarca. "A mi generación le quitaron la confianza en la bondad ajena. Antes no sabíamos qué era la inseguridad", lamenta Nancy Klaric, quien fue compañera de la estudiante del Colegio del Carmen y San José, que desapareció después de una fiesta y cuyo cuerpo mutilado fue hallado el lunes 10 de septiembre de 1990.
El asesinato derivó en movilizaciones populares, la intervención al gobierno y las condenas a Guillermo Luque y Luis Tula, que ahora están libres. No obstante, la comunidad se siente más fuerte. Ada Morales, madre de la joven, dice que aún espera que alguno de los homicidas "se arrepienta y diga que se les fue la mano... a la Sole la mataron de pura inocente". Con el dolor fresco, el padre, Elías, sigue preguntándose "qué se esconde" detrás de lo que le pasó a su hija.
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El asesinato derivó en movilizaciones populares, la intervención al gobierno y las condenas a Guillermo Luque y Luis Tula, que ahora están libres. No obstante, la comunidad se siente más fuerte. Ada Morales, madre de la joven, dice que aún espera que alguno de los homicidas "se arrepienta y diga que se les fue la mano... a la Sole la mataron de pura inocente". Con el dolor fresco, el padre, Elías, sigue preguntándose "qué se esconde" detrás de lo que le pasó a su hija.
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