BUENOS AIRES.- Esta victoria tiene un valor inigualable. Es una tonelada de diamantes. Sergio Batista debutó en el país como técnico de la Selección con un triunfo clave. No sólo consiguió aire para empezar a despegarse el rótulo de técnico interino, sino que consiguió enterrar de una vez por todas el ciclo de Diego Maradona. Y, ese punto, sin lugar a dudas, para él importa más que cualquier otra cosa.
La "albiceleste" jugaba su primer partido en casa sin Diego sentado en el banco. Su partida fue un golpe, un conventillo, como lo bautizó Julio Grondona. Pero ayer en el Monumental nadie se acordó del "Diez". No hubo cantitos ni a favor ni en contra. Tampoco aparecieron banderas recordando al ex entrenador. Pruebas categóricas de que la gestión de "Pelusa" quedó en el pasado.
Final conmovedor
Si bien es cierto que el público -no hubo barrabravas en el estadio Monumental- recién se enchufó cuando el equipo ganaba 2 a 0, el final fue conmovedor. Como en las viejas épocas, todos los hinchas aplaudieron y cantaron a rabiar por el equipo, que no es nuevo, pero sí diferente en táctica y en unos pocos nombres.
El público aprobó con calurosos aplausos el ingreso de Javier Zanetti, de Diego Milito y de Esteban Cambiasso y hasta llegaron a pedir por el ingreso del "Cabezón" Andrés D?Alessandro. Ever Banega tampoco defraudó: golazo de Batista que le volvió a abrir las puertas a futbolistas que no eran tenidos en cuenta por Maradona.
"El Apache"
El triunfo de España también fue el partido con el que Carlos Tevez renovó su pasión por la Selección. Hizo un gol y dio dos asistencias para que Lionel Messi y "Pipita" Higuaín marcaran los suyos. Eso y su ya tradicional entrega fueron suficientes para que se llevara todos los aplausos. "El Apache" despejó todos los fantasmas que se posaban sobre su cabeza por ser un maradoniano de la primera hora.
Hubo sólo un futbolista que lo superó en el aplausómetro: "Lio". El tan cuestionado Messi gozó de libertad en todo el campo y, además de marcar un golazo, regaló chispazos con los que saldó, en parte, su deuda. A partir de ahora otra historia comenzará a escribirse en el seleccionado nacional. Con Batista al mando y con Maradona descansando en su casa.