Javier Elía Salim es optimista y cree que el jueves, la Legislatura votará por él como sucesor de Jorge García Mena al frente de la Defensoría del Pueblo. "Mis expectativas son las de ser electo, y las tendré hasta el día que me entere del resultado de la votación", afirmó el hijo del diputado nacional alperovichista Juan Salim.
Pese a que en los últimos días el apoyo del oficialismo hacia el secretario de Derechos Humanos de la provincia, Daniel Posse, se hizo evidente, Salim no pierde las esperanzas. Incluso, no adhirió a las críticas de la oposición, que cuestionó el aval oficial al funcionario. "La Defensoría es una institución muy sana, muy limpia. Quien ve en ella una tribuna política para ser opositor u oficialista se equivoca, y no entendió el concepto de la creación de la Defensoría", manifestó.
Desechó de plano, además, que la adhesión a Posse deba entenderse como un intento del Gobierno de hacer pie dentro del órgano que atiende las quejas de los usuarios. A modo de ejemplo, se refirió al actual ombudsman. "No hay que olvidarse de que, al ser electo, él llegó con un acuerdo político que representaba el oficialismo y, sin embargo, su función fue muy provechosa, muy buena", expresó.
El aspirante no considera que se trate de un proyecto egoísta. Por ello, si el jueves la Cámara decide no nombrarlo y se inclina por otro de los integrantes de la terna (junto a Salim y a Posse está postulada Sylvia Liliana Liendo), Salim pondrá a disposición del nuevo ombudsman sus iniciativas. "La idea es que la Defensoría se jerarquice aún más. Por supuesto que estaré a disposición de quien resulte elegido para aportar lo que considere que pueda aportarle y para elevar muchos proyectos que tengo", afirmó.