- ¿Será Frente Para la Victoria?.- La idea viene sonando, aunque en tono de sorna, en la Casa de Gobierno. Cuentan que en más de una ocasión el gobernador, José Alperovich, deslizó entre sus colaboradores políticos más cercanos la posibilidad de que en 2011 las listas del oficialismo no compitan como Frente para la Victoria. "Anda con ganas de cambiarle el nombre", reconoció un hombre cercano al mandatario que compartió en la noche del viernes un asado en la casa del gobernador. Con excepción de las provinciales de 2003, la alianza encabezada por el PJ se presentó en cuantas elecciones hubo -nacionales y provinciales- con la denominación característica del kirchnerismo.
- Un hombre silencioso.- Alperovich ofició de anfitrión en la noche del viernes de un asado criollo en su residencia particular. Además de sus familiares, participaron del convite los funcionarios de primera línea del gabinete. El motivo de la reunión, según interpretaron algunos alperovichistas, fue agasajar al ministro de Salud de la Nación, el vicegobernador (en uso de licencia) Juan Manzur, que se encuentra de paso en Tucumán. Lo curioso es que, según algunos comensales, el ya confirmado compañero de fórmula de Alperovich para 2011 prácticamente no abrió la boca. Tampoco -dicen- se dieron precisiones acerca de cuándo retornará a su función al frente de la Legislatura.
- Una semana completa.- Aunque sin definiciones políticas rutilantes, el gobernador aprovechó la cena en su casa para trazar un balance de la semana ante sus funcionarios. Según reconstruyeron algunos de los presentes, al mandatario se lo vio conforme por haber cerrado dos frentes de conflicto que lo tenían preocupado. Por un lado, el paro en los hospitales y las protestas de los autoconvocados del sector. Por otro, el acuerdo institucional alcanzado con el Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) que, a su entender, permitirá destrabar la crisis en el Poder Judicial.
- Un regreso con sorpresa.- Su retorno al Departamento Ejecutivo municipal no alcanzó la notoriedad que tuvo su partida, en febrero de 2009. Sin embargo, el regreso a la función pública de la arquitecta Diana Mizrahi, ex directora de Familia y Desarrollo Comunitario, generó los más variados comentarios en los pasillos del edificio de 9 de Julio y Lavalle. La actual coordinadora de Políticas Sociales del municipio debió renunciar el año pasado envuelta en un escándalo por haber autorizado el pago de casi $ 20.000 a la empresa de turismo de su esposo, Gregorio Werchow. Ahora, Mizrahi depende jerárquicamente sólo del intendente, Domingo Amaya, y tiene una oficina propia en la Casa de la Ciudad, emplazada en los predios de la ex cervecería Norte, en la esquina de Catamarca y avenida Sarmiento.
- La mano alperovichista.- Los graffittis que aparecieron en varias paredes de la ciudad con pintadas "Monseñor Villalba gobernador o nos lleva el diablo" siguen dando que hablar en la órbita política. Pese a que un grupo de militantes de la Juventud Radical se atribuyó la idea, el secretario general de las 62 Organizaciones Justicialistas, Juan Jesús Soria, considera que por detrás de las pintadas se encuentra la mano del Gobierno. "Obedecen a una sutil maniobra del gobernador para desalentar esa posibilidad. Estamos totalmente de acuerdo con que sólo la Iglesia Católica puede oponerse con éxito a las ambiciones de poder de Alperovich", afirmó el justicialista disidente.