Si estos estafadores tuvieran un eslogan, la frase debería ser: "más vale maña que fuerza". Astutos y maliciosos, son capaces de lograr que las víctimas entreguen miles de pesos de forma voluntaria, sin la necesidad de sacar siquiera un cuchillo.

Ultimamente, según la Policía, estos delincuentes advirtieron que sus puestas en escena ya no pasaban tan desapercibidas en los bancos del centro, y se mudaron a las ciudades del interior. Así, en pocas horas, se toparon con un par de desprevenidos que cayeron en el viejo pero aún efectivo "cuento del tío".

Ayer a la mañana le tocó a Raúl Orlando Arce, un joven de 26 años que había ido a una sucursal bancaria de Monteros para retirar dinero. Cerca de las 9.30, salió de la sede financiera rumbo a la parada del colectivo, y en el camino se le cruzaron dos hombres que iban en una camioneta, detalló el comisario Víctor Pacheco. "Cayó en la modalidad del ?botero?", dijo el jefe de la Regional Oeste, que está trabajando personalmente en el caso.

¿Qué es un "botero"? "Se trata de una modalidad viejísima. Por lo general, intervienen dos o más delincuentes que buscan confundir a la víctima", explicó el comisario Miguel Luna, subjefe de la sección Robos y Hurtos de la capital.

Referencia fílmica

Estos estafadores teatralizan una escena similar a la que puede verse en la película "El Golpe", un clásico de los 70. Uno intercepta al peatón que acaba de cobrar y le muestra un estuche que dice haberse encontrado. Cuando lo abre, le muestra algo que aparenta ser un fajo de billetes y le propone dividir la plata. "Mediante engaños, terminan convenciendo a la persona para que entregue su plata a cambio del paquete. El estafador se marcha rápidamente y, cuando la persona busca el fajo, recién se da cuenta de que son papeles de cualquier tipo, como diarios o revistas recortados", explicó un especialista.

Culpa de estos delincuentes, dijo Pacheco, Arce regresó a su casa de León Rougés sin los $710 que había sacado del banco. "Tenemos sospechosos en la mira", advirtió el jefe de Regional.

Al este de la provincia

Julia tiene 58 años y el miércoles había ido a cobrar su jubilación a un banco de Los Ralos. A las 9, regresaba a su casa caminando por calles Güemes y 9 de Julio de esa ciudad cuando la interceptaron dos individuos que nunca había visto antes. "Mire, señora, acabamos de encontrar esta bolsa. Es igual a la que tiene usted. ¿Por casualidad no se le cayó?", le dijeron, palabras más, palabras menos, los embusteros. La mujer contestó que no. Entonces, uno de los desconocidos sacó de la bolsa un fajo envuelto con una gomilla y dijo que había mucho dinero. "Señora, usted lo necesita más que nosotros. Llévesela, pero por lo menos dénos ese monedero negro", le dijeron, en tono convincente. "Son delincuentes muy pícaros, y las personas tienen que estar muy atentas para no caer en el juego", dijo el comisario Jorge Racedo, jefe de la Unidad Regional Este. Así, Julia perdió los $ 700 que había cobrado de una pensión. "La señora no sufrió agresiones y no vio que los hombres llevaran armas. Estos estafadores se manejan así", añadió Racedo.

Atrapado en el sur

"El Loco" es un conocido "botero" que trabaja en las afueras de los bancos de Concepción. En mayo, un hombre cayó en la trampa y le entregó su dinero a cambio de papeles sin valor. El mes pasado, gracias a un identikit, la Policía lo atrapó cuando caminaba a pocas cuadras de la comisaría de esa ciudad. Llevaba una "cartuchera" que contenía un billete de $ 100 y basura y otra en la que solamente había recortes de diarios. El miércoles, "El Loco" fue puesto en libertad, puesto que el delito que se le imputa es excarcelable.

José Díaz, jefe de la Regional Sur aseguró que en el último tiempo no se registraron otros episodios en la jurisdicción que le corresponde. "Se reforzaron los controles y, además, ?El Loco? estaba detenido", señaló. El comisario aclaró: "estos son hechos que no son relativamente graves, pero causan perjuicio a la sociedad. Se debe estar muy atento para prevenir estos casos".