La intransigencia es negarse a ajustar algún punto dudoso o litigioso, conviniendo las partes voluntariamente en algún medio que componga y parta la diferencia de la disputa. Falta de transigencia. Lo contrario a esta actitud es el diálogo, o sea la plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos. Es la discusión de distintos puntos de vista para intentar lograr un acuerdo o un acercamiento entre posturas.
El martes, luego de 16 meses de un extenuante enfrentamiento, los trabajadores autoconvocados de la salud y el Gobierno provincial firmaron un acuerdo para dar por finalizado el conflicto que mantuvo la actividad hospitalaria prácticamente paralizada. La protesta por mejoras salariales, jerarquizaciones y otras reivindicaciones que dio comienzo el 30 de abril de 2009, tuvo una pausa durante el verano pasado tras la mediación de la Iglesia, se reanudó en abril, cuando los trabajadores denunciaron que el Ejecutivo había incumplido el pacto al no citarlos a negociar un aumento de sueldos.
A comienzos del año, para evitar un reclamo prolongado como el de 2009, el Gobierno intentó cercenar el derecho de protesta, pero tuvo que volver sobre sus pasos por tratarse de una medida inconstitucional. Los médicos reanudaron su queja y las marchas semanales en la plaza Independencia se fueron haciendo cada vez más masivas y comenzaron a contar con el apoyo de la ciudadanía. El arzobispado ofreció una nueva mediación, pero el Gobierno se negó; semanas después, ante la presión social, el Poder Ejecutivo dijo que no había sido invitado por la Iglesia. Esta hizo pública la invitación que había presentado en la Casa de Gobierno, a lo cual el gobernador respondió que se había traspapelado. Se dijo además que no negociarían con los autoconvocados, argumentando que no estaban sindicalizados. Las cuerdas se tensaron cada vez más, cuando el Gobierno no le renovó el contrato a un cirujano torácico que cubría una suplencia en el Centro de Salud, y continuó con sumarios internos. Los trabajadores instalaron una carpa en la plaza Independencia para hacerle conocer a la comunidad la situación laboral en la que se hallan.
Finalmente y en forma sorpresiva, hace pocos días, el Ejecutivo convocó al diálogo por primera vez en lo que va de 2010. En esta nueva instancia, la Casa de Gobierno ofreció mejoras salariales y estabilidad laboral para todos los autoconvocados, así como levantar los sumarios contra ellos. El primer punto del convenio suscripto por las partes ratifica en todos los términos el acuerdo rubricado el 26 de noviembre del año pasado, así como el estricto cumplimiento de esa acta. Entre otros puntos, se acordó que antes del próximo 31 de diciembre pase a planta permanente la totalidad del personal transitorio designado hasta el 31/12/08; se efectivizará el resto hasta el 30 de junio de 2011, de acuerdo con el acta firmada en 2009. Se estableció que continuará el pase a planta transitoria de todos los monotributistas del Plan Nacer y de los hospitales, también hasta diciembre.
El conflicto se extendió a lo largo de un año y cuatro meses. Un sector quería dialogar y el otro, no. Ante el silencio y luego el hostigamiento, el reclamo fue creciendo como una bola de nieve hacia límites más que preocupantes.
El diálogo consiguió que en apenas dos semanas, las partes llegaran a un acuerdo. Esta experiencia desgastante, en la que la principal perjudicada fue la comunidad, debe dejar la enseñanza de que la plática, el sano debate, la comunicación entre gobernantes y gobernados es indispensable en toda sociedad. La ausencia de comunicación y la negativa al diálogo atentan contra la democracia, el menos imperfecto de los sistemas, en el cual los argentinos hemos elegido vivir.