KABUL.- Siete soldados estadounidenses murieron ayer en dos ataques con bomba separados en el sur de Afganistán, donde los talibanes que fueron derrocados por las fuerzas apoyadas por Estados Unidos a fines de 2001 parecen haber recuperado todo su potencial. Las cifras de soldados afganos y extranjeros y civiles muertos están en constante aumento y no son pocos los expertos que advierten sobre la derrota de las fuerzas de la Fuerza Internacional de Asistencia de Seguridad (ISAF por su sigla en inglés), liderada por la OTAN,

Las víctimas entre los contingentes extranjeros alcanzaron niveles récord este año, con más de 470 soldados muertos en lo que va del años, en comparación con 521 en todo 2009, según la página web www.iCasualties.org.

Las últimas bajas llevan a 14 el número de soldados muertos en los últimos tres días. La OTAN reportó la muerte de otras siete tropas el sábado y domingo. Más de 2.000 soldados extranjeros murieron desde que comenzó la guerra, de los cuales más del 60 % eran estadounidenses. De ese total, al menos 259 murieron en los últimos tres meses.

Víctimas civiles

En este marco, el presidente afgano Hamid Karzai criticó duramente la acción de las tropas extranjeras y exigió una revisión de la estrategia militar en el país. Los últimos ocho años (desde la caída del régimen talibán) mostraron que la guerra contra el terrorismo en los pueblos de Afganistán es poco eficiente y hasta ahora se cobró sobre todo víctimas civiles. Karzai se entrevistó con el jefe de la ISAF, el general estadounidense David Petraeus, con quien abordó la actual situación de la política de seguridad en el país. (Reuters)