La escena de un gran filme que no deja de venir una y otra vez a mi memoria desde mi temprana juventud es aquella del final de "Lo que el viento se llevó" en que Scarlett O´Hara (la bellísima Vivien Leigh), luego de un intenso y apasionado encuentro con Rhett Butler (Clark Gable), con los ojos llorosos, termina un monólogo diciendo: "... mañana será otro día", como expresión de optimismo frente a la pérdida de casi todas sus pertenencias y seres queridos, incluso el alejamiento de su amado. Un final abierto que nos dejó estupefactos, emocionados y con tema para continuar la charla por un rato después de culminado el filme, tal como lo hacen aquellas grandes películas que nos impactan de una u otra manera.

Sin duda, este es uno de los más grandes filmes de la historia del cine, no sólo por la calidad de las interpretaciones sino también por la belleza y espectacularidad de sus imágenes, que marcaron un antes y un después en las producciones cinematográficas. Todo ello matizado con una música apasionante.

Hoy recuerdo aquella película más que nunca porque la vi en compañía de mi madre, con quien compartí entrañables momentos en los cines de nuestro querido San Miguel de Tucumán y que, al igual que ella, son ahora parte de mis recuerdos. El filme, a través de sus conmovedoras escenas, nos enseña que la realidad puede llegar a ser cruel e imprevisible y que, en una vuelta de página, nuestras vidas pueden cambiar radicalmente.

Jorge Augusto Contreras