"En el dolo eventual, el autor no tiene intención directa ni indirecta de matar: le resulta indiferente que la víctima muera o no como consecuencia de su obrar, pues es consciente, o al menos no rechaza, la eventualidad letal".
La resolución del juez de Instrucción Juan Francisco Pisa en la causa sobre la muerte de Marcelo Pucheta es contundente. En opinión del magistrado, Gonzalo Callejas, el hombre que conducía la Nissan Frontier que chocó al canillita el 10 de julio, debió haberse representado que podía producir el deceso del ciclista, y por eso dictó la prisión preventiva en su contra. Callejas deberá ser sometido a estudios médicos para luego ser trasladado al penal de Villa Urquiza, según el fallo. Además, se le trabó un embargo de bienes por un valor de $ 100.000.
La madrugada que murió, Pucheta iba en bicicleta por la zona de avenida Mate de Luna y Alfredo Guzmán. Según la imputación, una camioneta cruzó un semáforo en rojo y lo arrolló. Luego, se dio a la fuga. El ciclista murió horas después en el Padilla.
Días después, luego de que la División Homicidios recibiera un correo electrónico anónimo, se realizó un allanamiento en la casa de un familiar de Callejas, y allí se secuestró una Nissan Frontier negra que, al parecer, fue la que chocó a Pucheta. Tras esto, el joven se entregó en la sede penal de Tribunales y declaró ante el fiscal Guillermo Herrera que no sabía que había chocado a una persona, sino que creía que le habían tirado una piedra en un intento de asalto.
Herrera no le creyó y le imputó el delito de homicidio con dolo eventual, algo casi inédito en este tipo de casos. Además, solicitó la prisión preventiva del sospechoso. El juez Pisa consideró correcto el criterio del fiscal.
En la imputación, Herrera tiene en cuenta aspectos como que el camino estaba iluminado y bien pavimentado, había buena visibilidad y el semáforo estaba en rojo. "Frente a su incontrolada y antirreglamentaria conducción del vehículo en que se desplazaba, el imputado no sólo tuvo que representarse el resultado de su acción como posible, sino también como probable, y coadyuvó a su producción con total indiferencia y temeridad. Concretamente, el haber conducido por una avenida a gran velocidad, con total conciencia del peligro que acarreaba, sobre todo cruzando una intersección formada por dos avenidas sin disminuir la velocidad y con semáforo en rojo, demostró con su accionar un desprecio por la vida de terceros", argumentó el magistrado en su resolución.
La defensora de Callejas, María Raquel Ferreyra, adelantó que recurrirá la decisión de Pisa ante la Cámara de Apelaciones.