Estimulados por el calor invernal, los naranjos ha florecido y nos envuelven el alma con su aroma. El perfume de los azahares debería hacernos recordar siempre a los tucumanos que vivimos en un Jardín. "Dolor de vieja arboleda, canción de esquina con un pedazo de vida, naranjo en flor", decía el tango de los hermanos Homero y Virgilio Expósito.