Juan Bautista Alberdi fue un ferviente defensor del libre cambio y un crítico del proteccionismo norteamericano. Tuvo algunas contradicciones históricas; por caso, compartía la filosofía económica liberal de la Generación de 1880 y, por otro lado, se oponía a determinadas políticas de esos hombres y estadistas, como cuando se desató la guerra de la Triple Alianza.
Estuvo contra las políticas de la elite porteña. No es casualidad, entonces, que Alberdi haya estado tanto tiempo exiliado, ya sea debido a los avatares políticos de la época o ejerciendo el cargo de embajador fuera de la república. Aquella elite no terminó por aceptarlo plenamente.
Alberdi representó, en suma, la prosa liberal de la época, mas no la práctica que llevaron adelante el resto de sus contemporáneos que conformaron la Generación de los 80. Sus técnicas estaban basadas en los conocimientos profundos de la económica del momento, representada, en cierta medida, por Adam Smith. Las expresó con claridad y no creo que, por ejemplo, como Julio Argentino Roca la conocía, con tanta profundidad, aquellos principios económicos.
Los hechos demuestran que la elite oligárquica que triunfa en 1880 siguió los preceptos de Alberdi. Insisto: su pensamiento se basó en una política librecambista y de introducción de productos extranjeros a cambio de los locales. También en la necesidad del endeudamiento externo, con el fin de captar capitales de inversión.
Consideraba que eran un error las políticas que en Estados Unidos adoptó Hamilton.
Puede decirse que Alberdi fue un hombre marginado en aquellos momentos de la historia argentina, pero nadie puede negar la influencia intelectual que tuvo y que se consolidó con su "Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina" y con "Las Bases". Su acercamiento con los hombres de los 80 estuvo dado por la aplicación de las ideas económicas, pero no por la forma de construir políticamente el país. Su inteligencia parecía por encima de la de sus contemporáneos porque su corriente de pensamiento estuvo, en cierta medida, adelantada para la época ya que, de alguna manera, permitió madurar la idea de la inserción de la Argentina en el mundo. Fue la prosa de los 80, una distinta, no centralista. Una prosa que quería un país más federal.
Sin carrera
Me parece que es importante señalar esas contradicciones que generalmente tuvieron aquellos prohombres que pensaron en la Argentina. Uno, tal vez, puede estar de acuerdo o no con esos pensamientos, pero aquellos hombres, como fue el caso de Alberdi, pensaron primero en el país y luego en ellos. Será por eso que Alberdi tuvo una carrera política correspondiente a su dote de pensador. Tal vez porque no quiso meterse tanto en las cuestiones políticas fue dejado de lado y no tuvo cargos de importancia en la época que sí lo tuvieron otros que se apropiaron de muchas de sus ideas. (Especial para LA GACETA)