"Estoy desilusionada. La indiferencia y la impotencia me están ganando". La voz de María Beatriz Valenzuela, jefa del Centro de Atención Primaria de Salud (CAPS) de la Cañada de la Cruz, suena abatida al otro lado del teléfono. La profesional, que hace dos semanas denunció las condiciones de insalubridad en las que trabaja, contó a LA GACETA que, pese a las quejas formales que envió, no recibió ninguna respuesta de parte de las autoridades.
"Mandé una carta suplicando que se ocuparan del estado del CAPS, pero no hubo ninguna repercusión, salvo entre los pacientes y los medios", comentó la médica, que agregó que esta mañana, tras una protesta de los vecinos, la jefa del área se comprometió a visitar la semana que viene el centro sanitario, en el departamento de Burruyacu.
En una nota publicada hace 15 días, Valenzuela contó que había escrito una carta al ministro de Salud, Pablo Yedlin, en la que le detallaba las condiciones en las que atiende a la población del lugar, de 600 personas. "El CAPS fue remodelado muy precariamente por la comuna de La Ramada; no se hicieron cosas básicas para el óptimo funcionamiento, como piletas y mesadas en enfermería, lavatorios, aéreas sucias y limpias, etcétera", afirmaba en la misiva.
La experta indicó también que las refacciones no duraron mucho. "Esta remodelación precaria se fue deteriorando rápidamente, llegando a encontrarme hace un año sin agua, sin pileta, sin puertas en enfermería ni en el baño del personal y con los techos carcomidos y agrietados por la humedad", aseveró.
La médica precisó, además, cómo obtienen el agua para el funcionamiento del CAPS. "En un tacho, tenemos agua que nos proveen los vecinos con una manguera; de allí sacamos para atender las necesidades básicas", puntualizó.
"Las condiciones mencionadas imposibilitan seguir brindando atención, ya que el personal y la comunidad se están exponiendo a riesgos de contraer cualquier enfermedad. En varias oportunidades, padecimos enfermedades transmisibles (diarreas, vómitos, bronquitis), debido a la falta de agua y de las condiciones mínimas de asepsia", concluyó. LA GACETA ©