"Tres años de estar acá al vicio". José Manuel Ortega, con los ojos enrojecidos por el llanto, miraba hacia la sede penal de Tribunales. Desde el 26 de agosto de 2007, cuando su hija Carla fue hallada muerta en un barranco del cerro San Javier, el hombre recorre los pasillos del edificio del ex Comando para exigir que se sepa qué ocurrió con la jovencita. Ayer, por primera vez desde que comenzó su reclamo, Ortega se sintió derrotado.

En medio de un clima de tensión, la jueza de Menores, Nora Wexler, condenó a María Laura Leal (19) a tres años de prisión condicional por el delito de abandono de persona seguido de muerte. La magistrada se reunió con el padre de la víctima para tratar de explicarle el por qué del veredicto. Pero Ortega y su familia le contestaron que el fallo era injusto. "No le dio ni el mínimo que establece la ley para ese delito. Me queda una sensación de impotencia terrible. Ella me dijo que comprende nuestro dolor, pero las leyes para menores son así", expresó, contrariado, el padre de la adolescente.

El año pasado, la sala VI de la Cámara Penal juzgó a Leal y la consideró penalmente responsable. Como era menor, no le impusieron una pena. Más allá del veredicto, los jueces Carlos Francisco Ruiz Vargas (ya jubilado), Marta Cavallotti y Alfredo Barrionuevo no pudieron dilucidar si la adolescente había sido empujada al fondo del barranco o cayó por accidente. Por eso, ordenaron que se reabra la investigación. El expediente, actualmente, está en la fiscalía I (acéfala desde la jubilación del fiscal Pedro Gallo).

Carla salió de su casa el 24 de agosto de 2007 a la tarde. Esa noche no fue a dormir. Nadie sabe con certeza dónde pasó la noche y por qué no le dijo nada a su familia. Al día siguiente, la adolescente fue vista con Leal y con otra jovencita identificada como J. La familia Ortega sostiene que las hermanas Johana y Lorena Alderete estaban con ellas.

Esa tarde, Carla subió en moto a uno de los miradores del San Javier, entre los kilómetros 16 y 17 de la ruta 338. Leal y algunas de las otras chicas (no se estableció con certeza cuáles) fueron con ella. En determinado momento, Ortega cayó al precipicio. Las jovencitas se marcharon, dejándola abandonada, según el fallo. Luego de agonizar durante varias horas, la adolescente murió ahogada por su propio vómito. Su cuerpo fue hallado al día siguiente por una persona que pasaba a pie por esa zona.

Con el dictamen de la sala VI, la jueza Wexler debía determinar si a Leal le correspondía alguna condena y el monto. El fiscal Manuel López Rougés (que reemplazó al jubilado Edmundo Botto) solicitó 15 años de cárcel. Según fuentes judiciales, el representante del Ministerio Público expuso en su alegato que estaba seguro de que Leal actuó con dolo; es decir, que sabía que la adolescente moriría si la dejaban abandonada allí.

El defensor de Leal, Pablo Rivera, no dudó en solicitar la absolución de la menor. En su opinión, la muchacha ha mejorado notablemente su conducta desde que está bajo la órbita de la Justicia, y respetó a rajatabla las medidas tutelares que le impuso Wexler. "Además, no comprendía la criminalidad del acto ni su alcance debido a su edad", agregó el letrado.

El defensor oficial, Silvio Maza Villalba, también había pedido la absolución de la acusada.

Se asustó
En sus palabras finales, Leal dijo que no tuvo intención de hacerle daño a nadie, y que no pidió ayuda porque era muy joven y se asustó, comentó una fuente judicial.

Wexler analizó la sentencia durante unos 30 minutos. De fondo, seguramente, escuchaba las bombas de estruendo que los familiares de la víctima hacían explotar afuera de Tribunales. Finalmente, regresó ante las partes y dio a conocer el fallo.

Leal, para evitar mayores conflictos, salió por una puerta trasera del ex Comando. Los familiares de la víctima estuvieron reclamando casi dos horas hasta que finalmente pudieron reunirse con la jueza y conocer el veredicto. "Esto es increíble. Ni siquiera me explicaron los detalles. Hasta ahora, lo único que tengo es a mi hija muerta y a la única responsable en su casa. Pasaron tres años y es lo que hay", reflexionó, dolido, José Ortega.