Habían encargado 700 sandwiches de miga, 600 tarteletas, 18 botellas de champán, 36 botellas de gaseosa cola, y cuatro tortas de 2,5 kilogramos cada una. Para festejar sus 52 años, el intendente de la capital, Domingo Amaya, ofreció ayer un brindis en el amplio hall del edificio de la Municipalidad.

En el ágape participaron más de 300 personas entre concejales, empleados municipales y funcionarios. También había un cantante, un sacerdote y el personal gastronómico que recorría las mesas para servir los bocaditos.

El festejo tuvo un cierto color proselitista: una de las tortas fue decorada con el escudo del Partido Justicialista. A pesar de que habían sido invitados los 18 concejales, hubo tres ediles oficialistas que no asistieron y, esa actitud, provocó todo tipo de comentarios.

El "trío de la resistencia", como se hacen llamar en los pasillos del Concejo Deliberante, formado por Esteban Dumit, Luis Humberto Marcuzzi y Sara Noemí Correa no concurrió al festejo. Dumit es aliado del diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse; en tanto que Marcuzzi y Correa están vinculados al titular del Ente de Infraestructura Comunitaria, Rolando "Tano" Alfaro.

Entre quienes asistieron al cumpleaños de Amaya también hubo algunos concejales que dejaron sus señales políticas de distanciamiento de cara a 2011. Los oficialistas Javier Morof y José Franco (PJ) no llevaron regalos.

Distinta fue la actitud del edil José Luis Avignone (UCR), que llegó con una corbata celeste y blanca para el agasajado. El radical fue el único de los tres opositores que asistió a la celebración amayista. Claudio Viña (FR) y José Costanzo (Partido Autónomo) ni pisaron el edificio de 9 de Julio y Lavalle.

Dulces melodías
Los festejos comenzaron al mediodía, cuando el jefe municipal bajó de su despacho oficial hasta la planta baja, donde lo esperaban sus invitados. El cantante Roly Tenko, integrante de la banda de música municipal, interpretó algunas canciones en honor al cumpleañero.

Luego, el padre Eduardo "Lalo" Silva, de la parroquia Nuestra Señora de Luján, además de bendecir la reunión y desearle buenos augurios al intendente, también le entregó un presente con una imagen religiosa.

Al tomar el micrófono, Amaya improvisó un breve discurso, pero aclaró que, en un día especial, no quería hablar de trabajo. Dijo que a la mañana temprano había visitado una fundación. "Tengo un nudo en la garganta por este amor que siento de ustedes -dijo Amaya, de pie al lado del padre Silva-. Pido que siempre reine el amor. Hoy empezamos el día con una visita a una fundación que ayuda a salir de las drogas y de las adicciones -explicó-. Pero bueno... hoy no vamos a hablar de trabajo, así que muchas gracias a todos", afirmó.

Entre los que aplaudieron sus palabras estaba el diputado nacional, Germán Alfaro, que regresó a las huestes del alperovichismo (Ver "Alperovich avaló...").

Al final, mientras Amaya recibía saludos y abrazos, varios concejales miraban de reojo hacia una oficina en particular: la Contaduría General, ubicada a tan sólo unos metros del escenario. Sin embargo, Patricia Beltrán de Salido no se acercó ni por asomo durante el la hora y media que duró el festejo.