El martes, Luis Pérez se encadenó en la esquina de San Martín y 25 de Mayo para exigirle al gobernador, José Alperovich, que le solucione los problemas de vivienda y de empleo, mientras se recupera de su adicción a las drogas. Ayer, cerca de las 11, la guardia policial de la Casa de Gobierno le cortó las cadenas, lo desalojó y lo llevó demorado hasta la Comisaría I.
Oficialmente, se habla de que hubo empujones y fricciones propias de la situación. En cambio, dos personas que pasaban por el lugar denunciaron ante la Secretaría de Derechos Humanos que hubo violencia en la intervención policial. "Algunas personas manifestaban pacíficamente cuando efectivos de la Policía, con pertrechos, procedieron a arrastrarlos hacia las inmediaciones de la Casa de Gobierno, produciéndoles golpes a la vez que se burlaban de las madres del pañuelo negro, que se manifestaban en contra de la droga", sostuvo Gladis Molina, quien pidió la intervención de Daniel Posse. En tanto, Patricia del Carmen Rodríguez ratificó plenamente la sucesión de hechos relatados, y reclamó que se investigue a quienes intervinieron en el procedimiento.
En febrero, Pérez solicitó por escrito que Alperovich lo reciba, lo que fue luego reiterado en otra nota; el martes se quejó de no tener ninguna respuesta del Gobierno y de estar desamparado con su numerosa familia. En su contacto diario con la prensa, el mandatario refutó ayer esta afirmación: "ya lo atendió la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin, le dimos trabajo a su madre y a su padre y estamos solucionando todo".