CONCEPCION.- El dolor y la indignación se apoderaron de los vecinos de Famaillá a causa de la tragedia que se produjo ayer al mediodía. Un niño de cinco años murió aplastado al caer bajo las ruedas de una formación de ocho tractores que tiraban, cada uno, cuatro carros cargados con cañas de cultivo hacia una finca.

El accidente se desencadenó en la calle Saavedra al 200, a cuatro cuadras de la plaza principal y frente a la Pista de la Salud que construyó la municipalidad. Los ocho conductores de los tractores, pertenecientes a la firma Sierra Morales, fueron demorados en la comisaría. La medida fue adoptada en el marco de las averiguaciones tendientes a determinar cuál de ellos conducía el transporte que arrolló al pequeño Luciano Jesús Nieva, que vivía frente al sitio en el que falleció.

"Esto es inadmisible y el reflejo del caos que impera en la circulación vehicular de aquí. ¿Cómo es posible que ningún agente de tránsito haya intervenido para desviar a estos carros que se largaron por un sector céntrico y muy poblado?", se quejaron los vecinos.

Luciano jugaba con su bicicleta en la pista de la salud que, paradójicamente, era cuidada por su abuelo José Jesús Rodríguez.

Minutos antes de las 12 aparecieron las formaciones de tractores. Al parecer el pequeño circulaba por la orilla del paseo y tras haber perdido el equilibrio cayó bajo las ruedas de alguno de los transportes. "Cuando pasaron las cargas advertí que un chiquito estaba tirado en la calle. Corrí a levantarlo y lo encontré destrozado. No sabía quién era. A los pocos minutos me enteré de que era mi nieto. Me quería morir yo también", dijo, consternado, el abuelo. "Nunca tendrían que haber pasado por aquí esos carros. Y menos casi pegados. Parece que a nadie le importa la vida de los otros. Los responsables de esta muerte van a poder arreglar cualquier cosa con los abogados, pero nosotros no vamos a poder recuperar la vida de Luciano", agregó llorando.

El comisario general Víctor Pacheco, jefe de la Regional Oeste, dijo que los transportes cañeros siguieron su marcha hasta una finca ubicada a unos 600 metros del lugar de la tragedia. Ninguno se había dado cuenta de lo que había pasado.

"Aquí el desorden en el tránsito es mayor cuando se realizan las ferias francas. Los agentes de tránsito brillan por su ausencia. Así se expone a serios riesgos a los chicos de la Escuela Ricardo Rojas, que se encuentra muy cerca", relató Alcira Nazir. "Esta tragedia debería servir por lo menos para poner la circulación en orden. Es muy triste lo sucedido", acotó la mujer.

El director de Transporte de la provincia, Roberto Viaña, se lamentó por la tragedia y exhortó a las autoridades municipales a contribuir también a la seguridad en el tránsito en sus ciudades.

"En el ejido municipal podríamos intervenir con la Vial, y de hecho lo estamos haciendo en algunas ciudades, en los accesos a los ingenios. Pero se nos complica la situación si tenemos que poner gente cerca de las plazas u otros sectores céntricos" sostuvo el funcionario. "Los cañeros saben de las disposiciones existentes y lo que tienen que hacer para ayudar a mejorar la seguridad en el tránsito. Pero, al parecer, muchos se resisten a acatarla" añadió. Dijo que en las redes viales secundarias y terciarias hay un problema eterno que son los transportes que pasan por frente de caseríos rurales. El peligro está latente", advirtió Viaña. (C)