Dos factores conspiran contra el funcionamiento del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM), según el presidente de la Federación Argentina de la Magistratura (FAM), el salteño Abel Fleming. En primer lugar, la elevada pauta de cinco postulantes -única en el país- que debe elevarse al gobernador, tras la celebración de un concurso, para que él elija a uno y lo designe juez. En segundo lugar, Fleming marcó que la parcelación que el Reglamento Interno del CAM prevé para la calificación de los antecedentes obliga a los aspirantes a tener una triple formación (académica, judicial y en el ejercicio profesional) para que puedan obtener altos puntajes.
El miércoles, el magistrado visitó a los miembros del CAM, para manifestarles que saludaba el funcionamiento de este órgano. "Con sus luces y sombras, estos sistemas de selección de jueces tienen algo que supera cualitativamente a los otros: permitir que alguien se siente frente a un jurado evaluador y que pruebe objetivamente su idoneidad para el cargo", esgrimió.
No obstante, alertó que la exigencia del quinteto generará problemas. "Esto se verificará cuando la participación en los concursos se achique y los postulantes adviertan que las exigencias son altas; es decir, cuando baje la espuma de la euforia o cuando los cargos que haya que cubrir necesiten una alta especialización", vaticinó.
Fleming insistió en que, entonces, el CAM tendrá dos alternativas: "hacer fracasar el concurso o enviar al Ejecutivo menos de cinco postulantes". "En este caso, en otra provincia, un gobernador se quejó: ?yo no soy escribano. Si mandan un solo nombre, el Consejo decide por mí?. Es un argumento atendible. En otros casos, en cambio, el poder político se avino a darle una respuesta al ciudadano y designó a ese único aspirante seleccionado, aunque algunos huesos crujieron", ironizó.
Fleming también disparó contra la forma en que el Reglamento del CAM califica los antecedentes, rubro por el cual un concursante puede reunir hasta 35 puntos. "Está parcelado de tal manera que el postulante debe exhibir una formación repartida en distintas áreas para llegar al puntaje mínimo exigido por la ley (60 puntos entre antecedentes y la prueba escrita)", dijo.
El mensaje de Fleming fue que conviene liberar los topes que, dentro del rubro "antecedentes", se otorgan a los diferentes items ("perfeccionamiento", "actividad académica" o "experiencia profesional"). "La actual reglamentación fue guiada por la buena fe y por la búsqueda de la excelencia, pero el efecto no deseado es que el CAM queda encerrado en sus propios criterios... Lo peor que puede pasar es que fracase un concurso. La sociedad no llega a entender. Y cuando recurrimos a las razones técnicas para explicar se apaga el televisor o no alcanzan los centímetros de los diarios. Entonces, quedamos en el acto fallido institucional", remató.