PARIS.- "Libertad, igualdad, fraternidad" ya no parece ser el lema de la República Francesa. Al menos, no con los inmigrantes, y mucho menos con aquellos que constituyen minorías cuestionadas.

Hoy, decenas de gitanos de la etnia roma fueron deportados en vuelos hacia Rumania, en la primera repatriación masiva desde que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, reveló un plan con el que pretende combatir la delincuencia, una medida condenada por grupos de derechos humanos.

Unos 60 gitanos partieron en un avión rentado desde Lyon y cerca de una decena abordó un vuelo desde París, la primera ola de transferencias en una campaña que enviará a 700 personas, que viven en escuálidos campamentos en Francia, de vuelta a Rumania y Bulgaria para fin de mes.

Luego de disturbios en dos ciudades francesas el mes pasado, Sarkozy ordenó el desmantelamiento de 300 campamentos de gitanos. El Gobierno los culpa por un alza en los crímenes violentos en los suburbios pobres de Francia.

Las personas que acepten irse recibirán 300 euros (384 dólares) y unos 100 euros adicionales por cada hijo, pero muchos prometen volver a Francia.

Los romaníes son la minoría étnica más grande de Europa. Están dispersos en las partes centro y este del continente.

Cuestionamientos
Algunos políticos franceses, entre ellos un diputado del propio partido del presidente, han comparado los ataques a los campamentos gitanos con la redada de judíos en la Francia ocupada por nazis.

El ministro de Exteriores de Rumania, Teodor Baconschi, dijo en una emisora de radio francesa que estaba preocupado por el riesgo de que haya "reacciones xenófobas" a esta campaña.

"Las deportaciones sirven para que esta gente vuelva a su país, y para demostrar que no toleraremos el establecimiento de campamentos ilegales en nuestro país, como hemos hecho durante demasiados años", dijo la ministra francesa de Familia, Nadine Morano.

Rumania y Bulgaria son miembros de la Unión Europea. Bajo la normativa de la UE, los ciudadanos tienen libertad para establecerse en otro país del bloque.

"Algunas de estas familias llevan en Francia cinco, siete o diez años y 300 euros no bastan para ayudarles a establecerse en Rumania. Volverán en las próximas semanas", dijo Malik Salemkour, vicepresidente de la Liga francesa de Derechos Humanos. (Reuter)