"La aplicación de la Ley de Abastecimiento no tendrá incidencia en Tucumán, porque aquí no se trasladaron los aumentos de Shell", informó el presidente de la Cámara de Comerciantes en Derivados del Petróleo, Gas y Afines (Capega), Gustavo Sanz.

Remarcó, sin embargo, que a los expendedores "no nos pueden obligar a bajar el precio de los combustibles aunque quisiéramos, porque no somos formadores de precios, ya que estos son fijados por las petroleras".

"Si la Ley de Abastecimiento sirviera para que las petroleras nos entregaran todo el volumen que requerimos, eso sería otra cosa. En las circunstancias que vive el país, es imposible que la Secretaría de Comercio Interior pueda efectivizar esta medida", subrayó.

Hizo hincapié que el negocio de las estaciones de servicio dejó de ser tal entre 2003 y 2004, desde que el Gobierno nacional comenzó a influir en los precios y en las subas de los combustibles. "Muchos quebraron y éste ya no es un negocio floreciente, porque los precios están fuertemente influenciados por el Gobierno nacional", indicó el titular de Capega.

"Los precios de los combustibles no siguen la inflación, ni las subas salariales, ni los aumentos de los commodities a nivel mundial. Son precios regulados por el Gobierno, y ninguna expendedora puede crecer en volúmenes de venta. Tenemos un techo, y ya sabemos cuánto nos tocará vender en los próximos meses", añadió.

Sanz explicó que el precio del petróleo crudo muestra una tendencia alcista permanente en el mundo, pero aclaró que en la Argentina el valor es determinado por el Estado. "Los precios de las naftas siguen aumentando a la par de la evolución del valor de los insumos. La nafta no es sólo destilado de petróleo; hay aditivos importados que se compran en dólares, y si sube el dólar, se generan aumentos", concluyó el presidente de Capega.