Irlanda, según las cifras del primer trimestre que acaban de conocerse, ha salido de la recesión. En rigor, de una de las contracciones económicas más duras de la historia del Viejo Continente, de nada menos que dos años de duración, producida por el colapso del mercado inmobiliario y por una abrupta caída de sus exportaciones. En el primer trimestre, Irlanda ha comenzado -no obstante- a crecer. Moderadamente. Al ritmo del 2,7% anual de su PBI. Lo que supone haber comenzado a dejar atrás una durísima caída (del 15%) de su PBI ocurrida a lo largo de los dos últimos años.
La puesta en orden de sus finanzas públicas, reduciendo el déficit y logrando el saneamiento del sistema financiero comienzan ahora a mostrar resultados. Así, desmintió a quienes maldicen constantemente los "ajustes", como si fueran anatema. Pero no todo es color de rosa: Irlanda aún debe pagar un sobreprecio si de tomar prestado fondos en el mercado se trata. Sus tasas son tres puntos más caras que las alemanas. Lo que, en buena medida, no es sólo consecuencia del frenazo irlandés, sino de la sumatoria de situaciones similares que estallaron en el resto de Europa, que han ido despacito superándose, no sin costo. Pero Irlanda no quedó al margen del mercado de crédito, como la Argentina, lo que -para nosotros- tuvo un costo sideral, a medirse no sólo en términos de altas tasas de interés, sino de imagen adversa y años de falta de confianza en los inversores.
El esfuerzo irlandés, consistente en un recorte del 15% de los salarios de los empleados públicos y en una rebaja de los beneficios sociales del orden del 10%, así como en un aumento de la presión tributaria, fue duro pero parece comenzar a rendir frutos. La casa "está en orden". Con desocupación y aires de desaliento temporal, es cierto. Pero con ambición y posibilidades de volver a crecer. Lo más pronto posible. Y sin que el mundo les haya dado la espalda. Las exportaciones obran ahora como dínamo del cambio de humor en el mercado. Un 60% de las mismas van más allá de la zona del euro. Pero nadie sueña. La recuperación será lenta y nada fácil. La hora del esfuerzo llegó para quedarse por un buen rato. Como en muchas otras partes.