El primer tramo fue catártico, con críticas, quejas y refutaciones cruzadas, pero sin llegar a ninguna clase de agravio. Luego, a medida que unos y otros comenzaron a escucharse, empezaron los tibios acercamientos entre los ministros de Salud, Pablo Yedlin, y de Economía, Jorge Jiménez; y los representantes de los autoconvocados: Adriana Bueno, Jorge Ramacciotti, Estela Di Cola, Francisca Cruz y Mónica Bulacio.

Al salir del despacho oficial, dos horas y media después de haber entrado, la comitiva del movimiento sindical rebelde mutó el gesto adusto por rostros de alivio y satisfacción. Por primera vez en nueve meses, habían logrado ser recibidos por minisitros del Gobierno. Y, lo que es más importante, tenían buenas noticias: la primera era el regreso de Carim Asus como cirujano del Centro de Salud; y ya no como reemplazante, sino en planta transitoria y con estabilidad laboral. Pero la más relevante era la apertura de diálogo directo con el Poder Ejecutivo, para encontrar una respuesta concreta a los reclamos.

La lista de asuntos por tratar es tan larga que demorará varias jornadas en agotarse. Por eso hoy, a las 8.30, los ministros -a los que se sumará el de Gobierno, Edmundo Jiménez- volverán a recibir a los delegados. En esta reunión evaluarán el grado de cumplimiento del acta acuerdo firmada el año pasado, con la mediación del arzobispo Luis Villalba, y que logró destrabar el conflicto en ese momento.

Así, de modo indirecto comenzará a debatirse la posibilidad de obtener una mejora en los ingresos de bolsillo del sector, mediante el pleno cumplimiento de la carrera sanitaria y el pago de todos los ítems que la integran. De esta forma, habrá un aumento de los haberes, pero sin tocar el salario básico del sector ni generar un efecto cascada hacia otros ámbitos de la administración pública. Esto último fue planteado por Jiménez, quien pidió el cuarto intermedio hasta hoy para poder evaluar las posibilidades del erario y llevar un borrador de propuesta económica.

El mecanismo resuelto permite que la Provincia mantenga indemne su decisión de no reabrir negociaciones paritarias; además, implica no reconocerle formalmente el carácter de gremio al movimiento, aunque en los hechos se lo admita como interlocutor. Al mismo tiempo, se analizarán los sumarios, traslados y trámites administrativos en marcha, para separar con precisión los que responden a necesidades operativas de los que pueden ser interpretados como sanciones por las protestas.

Desconfianza
El primer cruce entre las partes, al comienzo mismo del cónclave, estuvo protagonizado por Ramacciotti, cuando le preguntó a Yedlin si hacía falta llegar al punto extremo que habían alcanzado antes de comenzar a dialogar. Luego, el ministro confirmó la decisión tomada del regreso de Asus: su separación, la semana pasada, enardeció la protesta de los autoconvocados.

En el diálogo, se explicitó que su separación fue resuelta por el director del Centro de Salud, Ricardo Figueroa, y el gabinete de ese hospital, cuya continuidad en el cargo se complica. Si bien Yedlin, en una relajada conferencia de prensa tras la reunión, aclaró que el funcionario no presentó su renuncia, los delegados de los autoconvocados pidieron su remoción.

Buena parte del diálogo fue insumido por las reflexiones sobre la confianza rota hacia el Gobierno. Expresamente se planteó la necesidad de reconstruir este aspecto de la relación, lo que se conseguirá -dijeron los trabajadores- a partir de hechos concretos.

Los referentes fueron recibidos en la plaza Independencia con vítores, al grito de "salud / unida / jamás será vencida". El clima festivo tuvo su broche de oro con el anuncio de que el paro hospitalario va a seguir hasta que se consigan todos los puntos reclamados, lo que fue coronado con aplausos. Por ello, pese al pedido del Poder Ejecutivo, la carpa blanca seguirá enfrente de la Casa de Gobierno.