Sólo las historias pueden reflejar lo que genera el Trasmontaña de mountain bike. "Correr con mi hijo es lo máximo que me podía pasar. Es un recuerdo que me quedará toda la vida", explicó Marcela Concha, la mamá que participó junto a Matías Saqueo. Marcela y su hijo debieron anotarse en la categoría Padres e Hijas "B", ya que todavía no está formada la división Madres e Hijos. Ambos marcan el camino.
Matías y Marcela dejaron en claro que el Trasmontaña es uno de los desafíos que no hay que dejar de vivir. "Al final, con esfuerzo la convencí de que larguemos juntos", explicó Matías, y reconoció que en el último tramo se sintió exhausto.
"Animarme a afrontar la prueba es algo que le debía. Hace cuatro años disputamos juntos el Trasmontañita, y le había prometido que cuando él tuviera edad para el Trasmontaña lo correríamos. Y por suerte acá estamos, y además en la meta", reveló Marcela.
Lo curioso del caso es que ninguno de los dos cuenta al mountain bike como su deporte de cabecera. Pero el Trasmontaña genera una poderosa atracción.
"Es una prueba alucinante. Hace nueve años dejé de jugar al hockey y ahora me dedico a las carreras de aventura. En la 'bici' lo único que hago es el Trasmontaña", reconoció Marcela.
"Es algo muy entretenido. Mientras corrés podés aprovechar y ver el paisaje. Además, todos aprovechan para pasarte", explicó Matías entre risas.
Esas risas y sonrisas fueron las mismas que la noche previa a la carrera generaron confianza en Marcela. "La verdad es que el nerviosismo fue poco, porque Matías me dio tranquilidad. La intención era terminar la carrera con calma", explicó la ex jugadora de Tucumán Rugby.
La jornada para la madre y el hijo se inició a las 7.15. El paso siguiente, antes de emprender viaje hasta la largada, fue comer un buen plato de fideos con queso. Después llegó el momento de que Marcela cumpliera la promesa que le había hecho a Matías. Ahora desea que más padres hagan lo mismo, pero no sólo sobre la "bici". "Incentivo a mis hijos a que hagan de todo: fútbol, tenis y hockey", reconoció Marcela. Mientras tanto, Matías anticipó: "el año que viene seguro que estaremos de nuevo".
Matías y Marcela dejaron en claro que el Trasmontaña es uno de los desafíos que no hay que dejar de vivir. "Al final, con esfuerzo la convencí de que larguemos juntos", explicó Matías, y reconoció que en el último tramo se sintió exhausto.
"Animarme a afrontar la prueba es algo que le debía. Hace cuatro años disputamos juntos el Trasmontañita, y le había prometido que cuando él tuviera edad para el Trasmontaña lo correríamos. Y por suerte acá estamos, y además en la meta", reveló Marcela.
Lo curioso del caso es que ninguno de los dos cuenta al mountain bike como su deporte de cabecera. Pero el Trasmontaña genera una poderosa atracción.
"Es una prueba alucinante. Hace nueve años dejé de jugar al hockey y ahora me dedico a las carreras de aventura. En la 'bici' lo único que hago es el Trasmontaña", reconoció Marcela.
"Es algo muy entretenido. Mientras corrés podés aprovechar y ver el paisaje. Además, todos aprovechan para pasarte", explicó Matías entre risas.
Esas risas y sonrisas fueron las mismas que la noche previa a la carrera generaron confianza en Marcela. "La verdad es que el nerviosismo fue poco, porque Matías me dio tranquilidad. La intención era terminar la carrera con calma", explicó la ex jugadora de Tucumán Rugby.
La jornada para la madre y el hijo se inició a las 7.15. El paso siguiente, antes de emprender viaje hasta la largada, fue comer un buen plato de fideos con queso. Después llegó el momento de que Marcela cumpliera la promesa que le había hecho a Matías. Ahora desea que más padres hagan lo mismo, pero no sólo sobre la "bici". "Incentivo a mis hijos a que hagan de todo: fútbol, tenis y hockey", reconoció Marcela. Mientras tanto, Matías anticipó: "el año que viene seguro que estaremos de nuevo".