BUENOS AIRES.- Hay teléfono descompuesto en Boca. "Existe un 80% de probabilidades de que Juan RománRiquelme renueve su contrato", había anticipado Claudio Borghi desde Nueva Zelanda. "¡Eso es mentira! La propuesta del club me hace reír", retrucó el volante. ¿Y entonces? Lo único concreto es que el ídolo se enojó en serio y dejó entrever que se están esfumando las chances de que se firme un nuevo vínculo.

"Dijeron que estaba arreglado y es mentira. Y no hablo de dinero... Acá nunca estamos hablando de plata", protestó el jugador. Riquelme insiste en que juega gratis desde hace dos años, cuando en realidad cobra el sueldo pero no los premios. Eso molesta a los dirigentes "xeneizes".

Riquelme siguió quejándose de la situación en la que se encuentra. "No sé si Boca está jugando con el tiempo y quiere llevar esto hasta el último día", se preguntó. También se quejó de las declaraciones que formuló Borghi en Oceanía. "No me gusta escuchar que el DT de Boca dice en la tele que las cosas están avanzadas. El lunes las cosas estaban mal. Y en las horas siguientes fueron para atrás...", puntualizó.

Boca había comenzado ofreciendo una continuidad de año y medio, mientras que el jugador quería que el vínculo se extendiera a tres años, como el contrato que finalizó el pasado 30 de junio. Después Román pidió un acuerdo por cuatro años, y está cerrado en esos números.

"El tiempo es lo menos. Quiero que se solucione esto, pero así vamos a dar marcha atrás todo el tiempo", advirtió Riquelme.

Muñoz y Goltz

Si el presidente Jorge Amor Ameal logra resolver favorablemente el tema Riquelme en los próximos días, Boca se abocará a concretar la transferencia de Ezequiel Muñoz a Palermo (Italia), por la cual obtendrá un ingreso de seis millones de dólares. A continuación procurará cerrar la incorporación de otro defensor central, Paolo Goltz, actual jugador de Huracán. (DyN- NA-Especial)