JOHANNESBURGO, Sudáfrica.- El título mundial ganado por España es imposible de entender sin Iker Casillas, el arquero-capitán que ofreció todos los registros posibles: desde heroicas atajadas hasta lágrimas en plena final, pasando por un beso televisado en directo que sacudió a sus compatriotas.
El "besugol", como ya lo han bautizado los medios en lo que califican como la mejor jugada de Casillas en el Mundial, sucedió ayer, durante la entrevista que Sara Carbonero le hacía para el canal Telecinco. "Mi beso ha sido espontáneo. Creo que soy como todo el mundo: somos de la calle, campechanos, gente normal por encima de todo", explicó, en declaraciones reproducidas por el diario español "El Mundo".
El jugador reconoció que pasó malos momentos durante el Mundial por los ataques que recibió a su vida personal. "Han ido a degüello por mí, intentaron dañarnos y eso me ha dolido muchísimo porque no comprendo la mala intención. Me han dado bofetadas y me las he comido en silencio. Desde luego, no pienso responder con bofetadas a los que nos han hecho daño", expresó.
Por último, Casillas evitó responder al peridista de "The Times" que sugirió que la única derrota de España en Sudáfrica había sido culpa de Carbonero quien, al pararse al lado de su arco para hacer las notas, lo distraía. "Ya está contestado todo; no hay que contestar nada", señaló. (Especial)