Carga sobre sus espaldas el nervio artístico de su apellido. Es sobrino de la recordada vedette Nélida Lobato y ahijado artístico de Sixto Palavecino. De manera que Leandro Lovato (con "v" corta, explicó) no puede hacer otra cosa más que actuar y, sobre todo, cantar y componer. En su último disco, "Mi esencia", salió al rescate de la más pura cepa folclórica con la recreación de algunos clásicos del género y la presentación de canciones de su propia autoría. "En este disco está el sonido de mis mayores en estado puro. Yo me crié escuchando a los grandes del folclore junto al fogón, en la casa de mis abuelos. En aquellos años no había internet ni play station, de manera que el entretenimiento mío era escuchar zambas y chacareras", señaló este violinista santafesino, que días atrás pasó por Tucumán para presentar, precisamente, "Mi esencia".
En diálogo con LA GACETA, el artista comentó que su nueva producción contiene un repertorio integrado por temas consagrados como "Aruguita", "Rosario de Santa Fe", "Calle angosta" y "Zamba de la añoranza", junto a canciones compuestas por el mismo Lovato. Una de ellas, "Donde mueren las palabras", fue incluida por el bailarín Maximiliano Guerra en su nuevo espectáculo de ballet. Además, en el disco rinde un sentido homenaje a su amiga Tamara Castro con la chacarera "La Tamara", también de su propia autoría. "Recurro, como es habitual, a autores y compositores clásicos, quienes les dan jerarquía y calidad a mis discos. Pero también hago mi aporte como autor y compositor a nuestro cancionero", dijo.
Lovato reconoce que tuvo una vida de nómade. Nacido en Rosario, es hijo de santiagueños y pasó buena parte de su infancia en las tórridas tierras de Santiago del Estero. "Me crié escuchando chacareras mientras vivía en Pinto. Después hice una vida muy de nómade, pero siempre me quedó la raíz del folclore norteño. De hecho, Sixto Palavecino y los hermanos Abalos son mis referentes", reconoció. Por eso incluyó en el nuevo CD el tema "Juntito al fogón", de los hermanos Abalos, que grabó en dueto con Soledad Pastorutti.
Sobre la vigencia del folclore tradicional, Lovato señaló: "el secreto es entenderlo. Muchos chicos jóvenes se criaron escuchando a Peteco Carabajal como representante del foclore moderno, pero no saben que él también se nutrió de los grandes clásicos. Para renovar al género hay que volver a las fuentes".
En diálogo con LA GACETA, el artista comentó que su nueva producción contiene un repertorio integrado por temas consagrados como "Aruguita", "Rosario de Santa Fe", "Calle angosta" y "Zamba de la añoranza", junto a canciones compuestas por el mismo Lovato. Una de ellas, "Donde mueren las palabras", fue incluida por el bailarín Maximiliano Guerra en su nuevo espectáculo de ballet. Además, en el disco rinde un sentido homenaje a su amiga Tamara Castro con la chacarera "La Tamara", también de su propia autoría. "Recurro, como es habitual, a autores y compositores clásicos, quienes les dan jerarquía y calidad a mis discos. Pero también hago mi aporte como autor y compositor a nuestro cancionero", dijo.
Lovato reconoce que tuvo una vida de nómade. Nacido en Rosario, es hijo de santiagueños y pasó buena parte de su infancia en las tórridas tierras de Santiago del Estero. "Me crié escuchando chacareras mientras vivía en Pinto. Después hice una vida muy de nómade, pero siempre me quedó la raíz del folclore norteño. De hecho, Sixto Palavecino y los hermanos Abalos son mis referentes", reconoció. Por eso incluyó en el nuevo CD el tema "Juntito al fogón", de los hermanos Abalos, que grabó en dueto con Soledad Pastorutti.
Sobre la vigencia del folclore tradicional, Lovato señaló: "el secreto es entenderlo. Muchos chicos jóvenes se criaron escuchando a Peteco Carabajal como representante del foclore moderno, pero no saben que él también se nutrió de los grandes clásicos. Para renovar al género hay que volver a las fuentes".