De a poco, esquivando la fina lluvia que caía sobre sus cabezas, unos 50 padres del barrio Costanera se acercaron hasta la escuela de la zona. Con la mirada confundida, intentaban entender la proyección que mostraba una propuesta para mejorar las calles.
Ayer a las 17.30, integrantes del Programa de Mejoramiento Barrial (Promeba), dependiente del ministerio de Planificación Federal, explicaron a los vecinos los alcances de la iniciativa. La coordinadora operativa del programa, María Elena Olarte de Gravano, explicó que las obras que se pretenden encarar abarcan, en una primera etapa, las calles ubicadas entre la autopista de circunvalación, puente Lucas Córdoba, río Salí y calle Guatemala.
Según Gravano, el proyecto, denominado "Riberas del Salí", tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de las familias pertenecientes a barrios que se encuentran en condiciones de precariedad. En el estudio realizado, se concluyó que las casas de la Costanera son desaliñadas, estrechas y sin salidas. Los terrenos están desnivelados, hay basura y aguas contaminadas y faltan servicios esenciales como agua y luz.
Sin embargo, como los terrenos apropiados por los vecinos pertenecen al Estado provincial,  se avanzaría en su escrituración. De hecho, una de las principales propuestas es la regularización dominial de la zona. Las obras de mejoramiento que se proponen son: mejoramiento del alumbrado público y del arbolado, carteles señaladores de calles, redes de gas natural, agua y cloacas (que permitirá cerrar los pozos negros), pavimento de hormigón y asfalto, nuevas redes de desagües pluviales y completamiento de veredas.
Mientras las especialistas disertaban, los habitantes del barrio charlaban entre ellos. "Esas somos nosotras", dijo una mujer a otra, cuando mostraban la foto de una reunión.
Blanca dijo que espera que las obras lleguen pronto. "No es la primera vez que vienen al barrio y prometen soluciones. Esto parece que se va a hacer. Pero hablemos en unos meses y les digo si fue lo de siempre o no", comentó. Esperanzados o incrédulos, esperan que, de una vez por todas, las soluciones lleguen.