ROSARIO DE LA FRONTERA. (Por Irene Benito, enviada especial) En esta cancha de voley cubierta hay una red ajena a la treintena de padres de octavo y noveno (turno tarde) que ayer a la mañana se reunieron en la Escuela de Comercio de Nuestra Señora del Rosario, de Rosario de la Frontera. El fortalecimiento de otra red abstracta, la social, es, sin embargo, el reto que los especialistas plantean a este grupo de adultos que de la noche a la mañana ha chocado contra el camino inexpugnable del suicidio.

Aunque oficialmente son cuatro los adolescentes que se quitaron la vida y al menos 25 los que lo intentaron sin éxito en los últimos dos meses, las cifras y réplicas (hubo un suicidio más en Metán, este fin de semana) de la desgracia quedan recluidas en un segundo plano lógico: aquí interesa el plan de salida, que alguien diga qué hacer, y que esa acción sea concreta y efectiva.

La red colectiva, por momentos, parece una panacea situada a años luz de este establecimiento escolar que ha perdido a tres alumnos de entre 14 y 15 años de edad. El escepticismo empieza por estos mismos padres (aunque sobre todo son madres, algunas de ellas muy jóvenes), que critican una y otra vez a la mayoría que faltó a la reunión con los expertos enviados por el Gobierno de Salta. "¿Cómo vamos a hacer para cambiar esta realidad? ¡Somos tan poquitos..!", se queja y lamenta una señora. La médica María Moreno Bini, pediatra del hospital local, la consuela: "no piense en los que no están, usted tiene que motivar a su comunidad". Una comunidad que habla con naturalidad sobre el juego macabro que, aparentemente, explica el final de F.G., la adolescente de noveno que falleció en abril. Una alumna que sus profesores y compañeros recuerdan como "carismática" y "muy amiguera". "Todavía hay que esperar la confirmación de los investigadores, pero sí, muchos comentan que los chicos acceden a una página de internet que promete sensaciones más placenteras que el alcohol y la droga a partir de la experimentación con el propio cuerpo", explica a LA GACETA una madre que admite que sus hijos la "hacen ir y venir" en materia de computación. "Esa situación de desventaja debe terminar", asevera con firmeza.

El aclamado entorno digital es el cuco de esta localidad de 25.000 habitantes, donde los cibers cierran porque cada vez más hogares acceden a la banda ancha. "Estoy aterrada. A cada rato aparece un nuevo juego vinculado con la asfixia, hay varios nombres dando vueltas... ni siquiera sabemos cómo llamarlo", confiesa otra señora mientras espera que el comité de emergencia enuncie la fórmula que protegerá a su hijo de esa manipulación virtual.

Pero el antídoto que prescriben los expertos no se consigue en las farmacias, ni se compra ni se vende. "Hay que enseñar a los chicos a hacer buen uso de su capacidad de elegir"; "los padres deben alejarse de las posiciones extremas"; "ejercitemos el diálogo"; "recuperemos la patria potestad", proponen los psicólogos José Ignacio Carraro y Elsa Gil, y el psiquiatra José Quiroga, director de la Secretaría de Salud Mental y Abordaje Integral de las Adicciones (dependiente del Ministerio de Salud Pública de Salta). La enumeración no alivia las caras largas que escrutan a los técnicos. El silencio es desolador. En ese escenario, que parece un páramo, Claudia Román Ru, secretaria de Salud Mental salteña, pronuncia las palabras más convincentes: "estamos a su disposición. Acérquense a nosotros. Los suicidios expresan que ciertas cosas andan mal y que deben cambiar para que esas muertes no hayan ocurrido en vano. Muchas veces los jóvenes son los voceros de las enfermedades de la sociedad".

Lejos de Facebook
La red social -en las antípodas de Facebook- es cuestión de vida o muerte en Rosario de la Frontera, donde los docentes manifiestan que no saben cómo ilusionar a sus alumnos. "Nos sentimos impotentes porque vemos que los estudiantes no tienen expectativas, ni sueños, ni proyectos de vida", se descarga una profesora de la Escuela de Comercio. Casi desesperada, pide a los padres que ayuden a sus hijos a pensar en el futuro. "Uno pregunta qué quieren hacer cuando sean grandes y a menudo no obtiene ninguna contestación o la respuesta es ?ser rico, tener plata?", agrega. Los valores han desaparecido del discurso de los chicos rosarinos. La docente cuestiona: "¿dónde está el modelo de afecto, comprensión y respeto que debe promover la familia?".

Como si fuese un tobogán, la discusión sobre los valores deriva a otro debate: el de los límites. Algunos padres comentan que los adolescentes se sienten agredidos cuando los adultos les prohiben una conducta o les exigen disciplina. La pediatra Moreno Bini asegura que los límites ayudan: "el que no sabe dónde termina la acera y dónde empieza la vereda se expone a que un auto lo atropelle".

La reunión languidece con la inminencia del mediodía. Una madre se disculpa: tiene que ir a cocinar. Los padres firman el libro de asistencia y desaparecen en el patio infinito de la escuela. El nudo en la garganta todavía no sabe cómo transformarse en nudo de la red social.