BOGOTA.- Los cuatro efectivos colombianos rescatados de manos de las FARC se reencontraron ayer con sus familias tras años de permanecer cautivos y, aún exhibiendo las cadenas que los ataban a árboles en la selva, agradecieron su vuelta a la vida. Tres de los cuatro rescatados el domingo, uno de los cuales apareció ayer tras huir asustado en medio del operativo militar que produjo su liberación, tenían las cadenas colgando de sus cuellos ante la imposibilidad de que se las quitaran durante su huida en medio de la selva.
El rescate del general Luis Mendieta, de los coroneles Enrique Murillo y William Donato, así como del sargento Arbey Delgado, se produjo en el selvático departamento del Guaviare. Mendieta, el oficial de más alto rango que permanecía secuestrado por las izquierdistas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), agradeció al presidente Alvaro Uribe y a los militares "por el rescate limpio y transparente".
Mundo desconocido
Con un uniforme camuflado, Mendieta, el único de los cuatro liberados que no tenía cadenas, dijo que no sabe qué está pasando en Colombia y en el mundo porque la guerrilla les quitó los radio transistores hace meses. Secuestrado en noviembre de 1998 durante un asalto a la ciudad de Mitú, capital del selvático departamento del Vaupés, el militar pidió a las FARC que les permitan a los rehenes tener un radio porque es el único medio de contacto con el mundo exterior.
Entre tanto, Delgado, que fue trasladado a un centro de salud para retirarle as cadenas de su cuello, relató que los guerrilleros huyeron en medio de la selva y dejaron abandonados los fusiles cuando notaron la presencia de las tropas. "Ellos han hecho sufrir a mis hijas, a las que había visto muy niñas pero no señoritas. Quiero darle gracias al Todopoderoso", dijo el militar, rodeado por su familia.
Rezagado
El coronel Donato, el último que apareció sano y salvo un día después tras huir, dijo que el operativo demostró el alto grado de profesionalismo del Ejército de Colombia. "Duré 12 años perdido en la selva pero me queda mucho para seguir luchando, para ver nuestro país en paz, para verlo libre del terrorismo", dijo, mientras que el coronel Murillo agradeció a su familia "que jamás desfalleció en la adversidad".
La operación constituyó un nuevo golpe militar y político a las FARC, el mayor y más antiguo grupo guerrillero sudamericano, debilitado durante el Gobierno de Uribe, cuyo sucesor será elegido por los colombianos el domingo. Además, fue la operación militar más exitosa desde la realizada en julio de 2008, cuando fueron rescatados la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 militares. (Reuters)