Pensó que no lo detendrían en el puesto de control; creyó que los agentes iban a estar almorzando. Sin embargo, le pidieron que se detenga. Y descubrieron que llevaba 85 "ladrillos" de cocaína en el rodado.
El viernes, un control vial de Gendarmería Nacional, ubicado en el paraje Senda Hachada, en el cruce de las rutas nacionales 34 y 81, en el norte de Salta, detuvo una camioneta Toyota Hilux, conducida por un ciudadano de 43 años, domiciliado en la ciudad de Salta.
Al solicitar la documentación del vehículo, el gendarme notó que el conductor mostraba signos evidentes de nerviosismo. Por eso, trajo a un perro adiestrado para detectar narcóticos. "Pituca" (tal el nombre de la perra) comenzó a ladrar e indicó una zona de la camioneta, cerca de la cabina. Allí, había una tapa de chapa sujetada con tornillos que no se correspondía con la estructura normal del vehículo, por lo que tuvieron que extraer la caja completa para ver el interior del doble fondo.
Debajo de la chapa estaban los paquetes de cocaína. La cantidad secuestrada, según informó Gendarmería, estaría valuada en alrededor de $ 860.000.
El juez Federal de Orán, Raúl Reynoso, dispuso la detención del conductor y la incautación de la droga y de la camioneta utilizada para el transporte de la cocaína.