¿El talento estará siempre por encima de la táctica? En el desquite de la semifinal de la Champions League, cuando el Inter de José Mourinho dejó afuera a Barcelona, quedó consagrado el triunfo del sistema ultradefensivo urdido por el entrenador portugués. El cerrado esquema pudo maniatar entonces a Messi y compañía. Nigeria, está claro, no desplegó un planteo tan amarrete ni eficaz como el de los italianos. Y Argentina, entonces, pudo disfrutar de la mejor versión de "Lio" con la celeste y blanca.
La ausencia de un enlace natural obligó a Maradona de antemano a dejar la idea de un 4-3-1-2 o un 3-4-1-2. Para el arranque se inclinó por un 3-4-3 algo elástico, porque cuando las "águilas verdes" atacaban, Jonás Gutiérrez debía replegarse para tomar al inquietante Ogbuke Obasi, un volante ofensivo incisivo y encarador.
Por el lado que cubría el jugador de Newcastle United, Argentina reveló su mayor fragilidad en el fondo. Pero, a la vez, cuando conseguía la pelota y pasaba la mitad de la cancha, la preocupada era Nigeria. Por primera vez Messi apareció en toda su dimensión. Es que Argentina logró armar un circuito de creación que le dio gran volumen en el juego ofensivo.
Cerca de Mascherano, el hombre más apto en la recuperación del balón, Verón se movía para administrarlo e iniciar los movimientos ofensivos. Argentina sobrecargó el ataque por el flanco derecho, con mucha participación de Tevez y los desplazamientos de desmarque de Gonzalo Higuaín, que le permitió jugar más libre a Messi, imparable cada vez que arrancaba hacia el área rival.
Casi "desaparecido" Dí María, quizás porque desde la banda opuesta generó sus mejores chances, Argentina llegó una y otra vez hacia los dominios del arquero Vincent Enyeama, que le sacó tres pelotas increíbles a Messi y fue gran responsable de que su equipo se retirara con un solo gol abajo.
"Pipita" tampoco estuvo fino en la definición. Sin embargo, y más allá de algunos sustos en su área, Argentina fue la que propuso siempre: la posesión del balón fue suya en un 65%, provocó 10 córners contra cuatro del perdedor y lo triplicó en chances de gol generadas durante el encuentro.
Cuando los signos de fatiga empezaron a insinuarse, Maradona buscó oxigenar el medio con Maxi Rodríguez por Verón.
Argentina generó algunas contras profundas al comienzo de la segunda mitad y pudo liquidar el resultado. No lo hizo y, pese a algunos sobresaltos, terminó justificando su éxito. Ya con cinco minutos para el final, "El Diez" prefirió no correr riesgos y buscó cerrar el partido, sumando a Burdisso para armar la línea de cuatro y mandando a Jonás de volante por la izquierda para fortalecer la contención. Terminó con un 4-4-2 y con victoria esperada. Messi fue el que todos esperaban en la Selección, el genio que está más allá de los métodos o estrategias, el que mejor dibuja con la pelota en los pies.
El sistema le dio fluidez al ataque
La "albiceleste" desplegó un esquema de neto corte ofensivo, pero atrás dejó algunas dudas.
EL PATRON DEL MEDIO. Mascherano es el eje del del equipo que puso Diego en la cancha.