BERLIN/ROMA.- Alemanes e italianos salieron ayer a las calles para protestar contra los efectos, en sus bolsillos, del plan de ajuste instrumentado por los gobiernos de sus países, con el fin de contrarrestar los efectos de la crisis europea.

Decenas de miles de personas manifestaron en las ciudades alemanas de Berlín y Stuttgart para rechazar el mayor plan de ajuste presupuestario de la posguerra anunciado por el gobierno de la canciller Angela Merkel.

En la ciudad de Stuttgart, una de las principales sedes de la poderosa industria automotriz, los manifestantes demandaron aumentos de impuestos para las clases acomodadas en lugar de recortes de los planes de ayuda social.

Las marchas fueron organizadas por los sindicatos germanos bajo el lema "Esto no es justicia social".

El gobierno de centro-derecha de Merkel aprobó un paquete de ahorro de 80.000 millones de euros para los próximos tres años que contiene fuertes recortes en las prestaciones sociales, especialmente en las ayudas al desempleo. Merkel, por su parte, rechazó en una entrevista que difundirá hoy el influyente dominical "Bild am Sonntag" las críticas de que la carga del paquete sea mucho mayor para las clases bajas. "Mucha gente se da cuenta de que tenemos que ahorrar dinero y reducir la deuda", sostuvo la mandataria. "Las medidas en el sector laboral tienen por objetivo reinsertar en el mundo del trabajo a un número mucho mayor de desempleados de larga duración".

El ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, no descartó que el paquete sea reformado por el Parlamento para incluir aumentos de impuestos a los más favorecidos. El jefe de gobierno del estado del Sarre, el democristiano Peter Müller, propuso un impuesto para artículos de lujo. En declaraciones a la revista económica "Wirtschaftswoche", abogó por aumentar de un 19% a un 27% el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a ciertos artículos como yates, limusinas y champán.

En tanto, en Italia unas 100.000 personas participaron en la manifestación, informó el sindicato CGIL, que convocó la protesta en Roma. El gabinete de Silvio Berlusconi aprobó hace dos semanas un plan de austeridad que prevé un ahorro de 24.000 millones de euros (U$S 29.800 millones) para sanear el presupuesto público, consumido por cuantiosas deudas.

Una de las principales medidas serán los recortes en los servicios públicos, pero también en el sector sanitario y en los ámbitos de la cultura y la educación. "Los que la tienen que pagar siempre son los mismos", criticó el secretario general del CGIL, Guglielmo Epifani. "El paquete de ahorro es injusto y es el único marco en toda Europa en el que quien gana un millón no tiene que aportar ni un euro más a la recuperación", reclamó. Mientras en la propia Italia la medida se vio frente a duras críticas por parte de la población, la decisión de Berlusconi fue bien recibida en Bruselas.

Con una deuda equivalente al 116% del PBI, Italia es uno de los países de la Unión Europea que afronta la situación más preocupante en este aspecto. (DPA)