"El agua que sale de la canilla es intomable". "Esa prótesis de cadera tarda demasiado en llegar". "La empresa de telefonía celular me cobra más de lo acordado". Estas quejas, que retumban en el edificio de la Defensoría del Pueblo, caracterizan parte de las 55 denuncias por día que los tucumanos llevaron al organismo durante el año pasado. De acuerdo con las estadísticas oficiales, el promedio mensual llegó a las 1.099. Los datos están reflejados en el informe anual correspondiente a 2009 que el ombudsman, Jorge García Mena, presentará próximamente a la Legislatura, y del cual adelantó detalles a LA GACETA.
El escrito precisa que durante el ejercicio anterior ingresaron 13.186 actuaciones, superando con creces las 8.560 de 2008 y las escasas 1.629 de 2004, cuando se inició la gestión de García Mena. Sin embargo, el abogado consignó que en las cifras no están incluidos los casos de asesoramiento jurídico, las atenciones telefónicas o por correo electrónico, ni las acciones colectivas.
Una vez que ingresan, los reclamos viables son distribuidos entre cuatro secretarías ejecutivas, de acuerdo con los derechos afectados. El área más activa es la que se encarga de los problemas relacionados con los servicios públicos, vivienda y reclamos municipales (7.880 casos). Luego, se ubicó la que recibe inquietudes sobre derechos previsionales y contra la Administración (2.538). Mientras que detrás estuvieron la que trabaja con problemas con obras sociales, discapacidad, educación y telefonía en general; y la que lo hace con las temáticas medioambiente, mediación y derechos del consumidos (1.567 y 1.201, respectivamente). El documento da cuenta de los trámites de manera específica (ver "Quejas...").
Confianza
"Pese a que nuestra Defensoría arranca en 1995 y parece ser una institución nueva, está consolidada. La sociedad la tomó como propia y la defiende como tal. Esa confianza es la que tratamos de no defraudar", señala García Mena, para explicar el incremento en la actividad.
El funcionario aseveró que, paralelamente, la credibilidad también se generó en las instituciones, empresas y en las reparticiones del Estado. "Se escucha a la Defensoría, que no pide cualquier cosa sino acciones sobre cuestiones urgentes, necesarias y objetivas", argumentó. Recalcó que responden rápidamente a los requerimientos para solucionar los problemas que les plantean.
El funcionario recuerda que el hecho de que el órgano haya tomado rango constitucional, gracias a la reforma constitucional de 2006, lo dotó de independencia. "Cuanto más independencia se logra en el funcionamiento, mayor es la garantía para el ciudadano que acude", consignó.
Por otro lado, también ponderó que se ampliara y se facilitara la oferta de atención. A partir de ello, la gente no sólo puede quejarse en persona en la sede de Balcarce 64, sino también hacerlo online. Además, se implementó un programa de delegaciones y receptorías en Yerba Buena, Simoca, Monteros y Concepción.
Otro aspecto que influyó en el volumen de demandas fue que durante el año pasado, la Defensoría actuó para que se suspenda el cobro del ?cargo tarifario? en el servicio de gas natural. "Hubo un aluvión de consultas al respecto y logramos que no se lo cobren a 60.000 usuarios", especificó.
Según García Mena, se asesora de manera constante a personas cuyos derechos como consumidores fueron vulnerados. "También actuamos de oficio, como en el relevamiento que efectuamos en los centros habilitados para pagos de jubilaciones y de pensiones. Advertimos a los bancos y mejoraron las condiciones para que los abuelos no deban esperar tanto: ahora hay atención médica y sillas suficientes", celebró.
El ombudsman tucumano recordó que en septiembre vence su mandato y expresó su deseo de continuar en el cargo. " Hoy estoy preocupado por terminar bien todas las gestiones encaminadas. Además, esta es una profesión que uno aprende a sentir y, si la Legislatura considera que podemos seguir, será muy bien recibido. Estamos preparados para presentarnos", remató.