Apenas dos meses antes de morir, en septiembre de 1791, Wolfgang Amadeus Mozart dirigió en estreno su ópera Die Zauberflöte -La flauta mágica-, en Viena.
Anoche, en el Centro Cultural Virla, volvieron a sonar los agudos inalcanzables de la Reina de la Noche, la dulce voz de Pamina, la contundencia de Tamino y el desparpajo de Papageno, en la puesta que llevó a cabo la Asociación Tucumán Lírico, conducida por la soprano y maestra de canto Diana López Esponda.
El público ocupó más de dos tercios del anfiteatro, y la puesta dio comienzo pasadas las 22.20. En esta ocasión "La flauta mágica" se cantó en una versión "de cámara", con López Esponda al piano y todos los cantantes en escena, partitura en mano, sentados en semicírculo.
Para esta puesta se omitieron los pasajes hablados característicos del singspiel (ópera popular cantada en alemán). Los personajes intervenían a su tiempo, sobriamente ataviados con largas túnicas cuyos detalles en corsages, torsos y hombros daban la caracterización de cada uno. Si bien el subtitulado proyectado sufrió algunos desajustes técnicos, ello no impidió la comprensión del texto.
Los cantantes
En cuanto a la interpretación, los roles principales fueron cubiertos con notoria solvencia técnica respecto de los secundarios, marcada por el hecho del diferente nivel de estudio de canto de cada uno. Participaron la soprano Andrea Bulacios, como Pamina; el tenor Daniel Arrieta, Tamino; el bajo Alfredo Tiseira, Sarastro; el barítono Ignacio Gonzáles Plaza, Papageno; la soprano María Siñériz, Reina de la Noche; las sopranos María Emilia Alvez, y Anabel Galíndez y la contralto Cristina Tillán, damas; la soprano Guadalupe Sánchez, Papagena; el tenor Julio García Rallé, Monostatos; las sopranos Emilia Suárez y Gabriela Medina y el barítono Medardo Benítez, ángeles; el barítono Adrián Araujo, hombre con coraza; el bajo Juan Angel Medina, orador y el tenor Facundo Villagrán, 2º sacerdote.
Los momentos destacados de la ópera alcanzaron gran intensidad: la siempre sorprendente y compleja aria de la Reina de la Noche; la sabiduría de Sarastro en el aria para bajo y la alegría mozartiana en el encuentro de Papageno y Papagena.
Una vez más, se trata del producto de la encomiable labor de Diana López Esponda como formadora de cantantes. Y, como Mozart no prescribe, el jueves y viernes próximo la Asociación Tucumán Lírico propone, con otro elenco, "El rapto en el Serrallo".
Una historia de amor y magia
La obra relata una historia de amor que sucede en un mundo mágico. Se trata de las desventuras del príncipe Tamino, quien está enamorado de la hija de la Reina de la noche, Tamina. La soberana, que se opone al romance, envía una serpiente gigante para que devore al príncipe. Sin embargo, tres mujeres mágicas, las damas de la Reina de la noche, matan al monstruo y le dicen a la reina que su hija Pamina ha sido secuestrada por Sorastro, rey de un país cercano. Mientras tanto, aparece Papageno, el pajarero, y Tamino cree que es él el que le salvó la vida. Tres ángeles le obsequian a Papageno una flauta mágica que lo ayudará en caso de peligro. La Reina de la Noche es malvada y quiere eliminar a Sorastro, quien en realidad ha ayudado a Pamina. El príncipe, para poder casarse con la muchacha, supera diversas pruebas en un proceso de iniciación que lo llevará a un final feliz.
Reflexiones
"... El amor sazona los días de nuestra vida..."
Pamina y Papageno
"... y si un hombre cae en falta, el amor lo conduce al deber..."
Sarastro
"La meta está cerca..."
Angeles
"Si tú no sientes la fe del amor hallaré reposo en la muerte..."
Lamento de Pamina
"... Buenas noches mundo falso"
Papageno
"¡Los rayos del sol expulsan la noche!"
Sarastro