BRUSELAS/MADRID/LONDRES.- Europa cerró una semana dominada por los rumores de caída de España y de una conspiración contra la moneda comunitaria. A ese escenario se sumó un vaticinio del gurú húngaro George Soros. "El colapso del sistema financiero es real y la crisis está lejos de terminar. De hecho, sólo entramos en la fase dos", dijo ante banqueros que lo escucharon en Viena. "Grecia y el euro ocupan el centro de la escena, pero los efectos se sentirían en todo el mundo", alertó el magnate.

El diario alemán "Financial Time Deutschland" encendió la mecha que explotó en la región ibérica. "España deberá acudir al fondo de rescate europeo para evitar su bancarrota, al igual que Grecia", alertó el rotativo. La respuesta española no tardó en llegar. Lo publicado "no tiene el menor sentido ni credibilidad", deslizó una fuente del Ministerio de Economía de ese país. Así se desmintió la idea de que ese país haría uso de la ayuda del Fondo de Estabilización en caso de que se agraven los problemas del sector bancario español, mientras avanza la reforma laboral y se anuncia otra huelga general. La ratificación a esa postura llegó de la boca del comisario de Economía de la Unión Europea, Olli Rehn. "No vamos a alimentar ningún tipo de especulación al respecto. España ha tomado las medidas necesarias" (para reducir el déficit público, del 11,2% del PBI)", dijo desde Bruselas.

Esto tranquilizó al mercado europeo. Las bolsas europeas cerraron al alza, por tercer día consecutivo, apoyadas también en un rebote de los títulos de BP tras comentarios de apoyo a la firma de parte del gobierno británico y un positivo dato de confianza del consumidor en Estados Unidos.

Pero otra vez las dudas se asentaron en el euro. Desde Lisboa, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo ayer que no creía en una conspiración contra el euro, adjudicando el reciente declive de la moneda a los ataques del mercado por la deuda de algunos países de la UE. El primer ministro portugués, José Socrates, y otros líderes europeos han calificado de "ataques especulativos contra el euro" al incremento en los costos de financiamiento de los países de la periferia europea, que obligó a imponer duras medidas de austeridad fiscal como alzas de impuestos y recortes salariales en el sector público. (Reuters-DPA-Télam-Especial)