Percepción del riesgo. Cientos de contribuyentes habrán escuchado en los últimos meses este concepto. Sucede que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ha decidido encarar un proceso de fiscalización tan arduo que acosa a aquellos contribuyentes que no pueden justificar ingresos superiores a los permitidos para inscribirse como monotributistas y que deben ser considerados por el régimen general, el de Ganancias.

En los primeros cinco meses del año, la fiscalización del organismo recaudador nacional se ha intensificado. Los inspectores recorrieron shopping; también en los comercios del centro, donde se colocaron no menos de 50 fajas de clausura. Playas de estacionamiento, garajes, salones de bellezas y grandes industrias. Todas las actividades están bajo la lupa de la AFIP.

Sara Leguizamón, directora regional del organismo (tiene jurisdicción en Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca), explica a LA GACETA que este año se profundizaron las acciones fiscalizadoras en tres modalidades: inteligente (operativos coordinados por el área central), estacional (por caso, hubo inspecciones sorpresivas en los ingenios azucareros) y de la seguridad social (con el fin de detectar empleados no registrados). En la entrevista que concedió a LA GACETA, Leguizamón dejó en claro que al contribuyente no le debe inquietar un escenario difícil para evadir. "Hoy por hoy, al contribuyente le resulta caro adoptar ese camino", simplificó.

-En los últimos días hubo decenas de comercios céntricos clausurados por falta de registro de sus facturas...

-Llevamos alrededor de 640 actas de clausura elaboradas. Pero, hace dos semanas, se efectuó un operativo conjunto con el área central que implicó la clausura de 100 locales en toda la jurisdicción, la mitad de ellos en Tucumán. Cuando se hacen estos operativos se constata la emisión de facturas y, si constatamos la no emisión, el contribuyente es advertido y debe ejercer su derecho de defensa. En función de su descargo se decide si es que se clausura o no.

-¿ Hay un problema cultural en el contribuyente que decide no cumplir con el fisco?

-En general, puede decirse que las clausuras son efectivas pero luego de que pasa el inspector, el comerciante -en la mayoría de los casos- cae en la misma infracción. Por eso ha cobrado fuerza la figura del inspector fedatario, que sorpresivamente se presenta en el comercio, efectuando compras como cualquier cliente, para constatar la infracción y si no se entrega la factura. El contribuyente está obligado a emitir el ticket o la factura y cada uno de sus clientes también tiene la obligación de requerirlo. Y allí radica el problema cultural, en el que el que hace la compra debe exigir aquella factura si es que el comerciante no le quiere entregar.

-¿Cómo ha sido el comportamiento en el proceso de reempadronamiento de monotributistas?

-En la jurisdicción regional tenemos alrededor de 80.000 monotributistas, de los cuales 34.000 están radicados en Tucumán. Es una cifra que ha crecido considerablemente respecto de otros períodos; muchos de ellos han aumentado de categoría. Se está tomando conciencia del deber que implica declarar lo que se factura. Las modificaciones introducidas al régimen conocido como Monotributo -que entró en vigencia a principios de este año- elevó a $ 200.000 el tope de facturación anual para profesionales y a $ 300.000 para el resto de las actividades.

-¿Cuáles son las razones de este incremento de monotributistas?

-Son varias. Una puede ser que el contribuyente ha tomado conciencia de la percepción del riesgo que le implica sostenerse en la informalidad. Otro factor puede ser que, desde la vigencia del sistema de retenciones para aquellos tomadores de servicios, se les analiza una serie anual de pagos y observar si cabe la exclusión o no del monotributista. Por eso ahora muchos adecuan los números de acuerdo con la realidad del negocio o servicio que prestan.

-El fisco tiene una información muy fina de cada contribuyente...

-Lógicamente, pero a nivel centralizado, no regional. A la AFIP no se le escapa el comportamiento fiscal de los contribuyentes, más allá de su capacidad contributiva. Cuando decimos que vamos a controlar en el Monotributo simplemente estamos advirtiendo que buscaremos casos en que, teniendo una categoría superior, deberían estar fuera de ese régimen.

-Hoy, con toda esa disposición del fisco, ¿es difícil evadir?

- Más que difícil, yo diría que al contribuyente le resulta caro evadir, porque dependiendo de la maniobra, puede llegar a caer en figuras contempladas en la Ley Penal Tributaria. Y esto vale para todas las categorías y todas las actividades.

- ¿Han instrumentado sistemas de de acercamiento de lo que reclama el organismo y las inquietudes que tienen sus contribuyentes?

-Periódicamente, el organismo está convocando a distintos sectores a foros de debate en distintas provincias de la jurisdicción regional. En esa sala, los contribuyentes tienen la oportunidad de exponer sus ideas acerca de las resoluciones del organismo y sus alcances. Y las convocatorias son a sectores que representan a los empresarios y a representantes de asociaciones y fundaciones. No es el caso de los profesionales, con quienes tenemos comisiones de enlace. En suma, está abierto ese canal directo que no es sólo a una iniciativa aislada. La participación tributaria está normada.