El martes se concretará la última ronda de testigos en el juicio por el funcionamiento de un centro clandestino de detención en la ex Jefatura, que se sustancia en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF). Está citado el ex senador Antonio Cafiero y se espera determinar la convocatoria de Juan Carlos Clemente y de Hugo Lindor Barrionuevo. La declaración de Cafiero (vía teleconferencia, desde Capital Federal) estaba prevista para ayer, pero se difirió porque mostró un certificado médico, que le diagnostica crisis hipertensiva con arritmia ventricular, y requiere reposo por un día. El testimonio girará en torno de su actuación como ministro del Gobierno de María Estela Martínez de Perón, en la firma de los decretos por los que se ordenó aniquilar la subversión.

Clemente fue incriminado ayer por un declarante, que lo señaló como su torturador en la ex Jefatura. La denuncia fue efectuada por Pedro Cerviño (vía teleconferencia, desde capital federal): "en una sesión de tortura, una persona me sacó la venda, me preguntó si lo conocía; le respondí que no. Me dijo que era ?El Perro? Clemente y que había estado en la JP (Juventud Peronista)". Cerviño aclaró que no podía describirlo por el tiempo que pasó, pero afirmó que este también torturó a otros detenidos.

Clemente fue citado varias veces, aunque nunca pudo comparecer. El miércoles justificó su ausencia por cuestiones de salud, y presentó un certificado donde se le diagnosticó hipertensión con cuadro vascular grave, por lo que no podía vivir ninguna situación estresante. Ayer fue revisado por un médico forense de la Cámara Federal de Apelaciones para que determine su posibilidad física de declarar.

Aparte de su estado de salud, ahora se presenta una nueva situación legal. Clemente fue citado como testigo, pero ante las denuncias en su contra, podría quedar involucrado en algún delito, si debe responder preguntas incriminatorias. Esto vulneraría el principio constitucional de que nadie puede declarar contra sí mismo. El TOF debe decidir si Clemente testifica o si se lo excluye. Otra opción sería que se lo exima de contestar preguntas que lo afecten directamente.

Cerviño estuvo detenido entre febrero de 1977 y diciembre de 1982, en la ex Jefatura y en los penales de Villa Urquiza, Sierra Chica, Caseros y La Plata. Dos de sus hermanas siguen desaparecidas. "Estábamos en pésimas condiciones: atados, con las manos atrás, los ojos vendados, tirados en el piso y torturados. Vivía a una cuadra de la ex Jefatura, por lo que la reconocí por distintas señales, como la chimenea de la cervecería. Eramos entre 20 y 40 personas", describió.