WASHINGTON.- Precandidatos demócratas y republicanos enfrentaron el martes con desigual suerte el creciente malestar público con la política y el gobierno en comicios internos, para obtener un lugar en la boleta en las cruciales elecciones de mitad de mandato de noviembre. En 12 de los 50 Estados eligieron candidatos para noviembre, en los que el oficialismo demócrata se juega el control del Congreso y varias gobernaciones.
En California, dos ex empresarias ganaron fácilmente la interna republicana para senador y gobernador. Meg Whitman, ex jefa de e-Bay, competirá para suceder al gobernador Arnold Schwarzenegger, mientras que Carly Fiorina, ex ejecutiva de Hewlett-Packard, ganó la nominación para ser candidata a senadora. "Políticos de carrera de Washington, ahora enfrentan su peor pesadilla: dos empresarias del mundo real que saben cómo crear empleos y hacer las cosas", dijo Whitman, que gastó más de U$S 71 millones de su propio bolsillo en la campaña.
El voto castigo por la crisis económica y el alto desempleo fue la nota dominante en las internas ya realizadas este año en otros Estados, con un gran rechazo a candidatos de los grandes partidos y triunfos de dirigentes alternativos. Una encuesta mostró que sólo el 26% de la opinión pública aprueba la labor que está desarrollando el Congreso y sólo un 49% aprueba la labor de sus representantes. Esas cifras son peores que las de 1994, cuando los republicanos retomaron el control del Congreso por primera vez en 40 años.
Una senadora demócrata, que sufrió el descontento de los votantes por su apoyo a los rescates bancarios, fue una de las sobrevivientes del vapuleado equipo demócrata. Blanche Lincoln, de Arkansas, de ideas moderadas y figura clave en los proyectos de regulación financiera, derrotó por estrecho margen al vicegobernador del Estado, Bill Halter, luego de que la mayoría de los analistas ya la habían dado por perdedora. De todos modos, se espera que la senadora tenga una difícil parada ante su rival republicano John Boozman en noviembre, cuando estarán en juego las 435 bancas de la Cámara Baja y un tercio de las 100 del Senado. (Télam)