La economía argentina está creciendo significativamente, aunque se evidencian ciertos signos preocupantes que, si no se toman medidas correctivas, pueden nublar su horizonte hacia agosto o setiembre próximo. Según el sistema de Indices Compuestos de Argentina, elaborado por la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), bajo la dirección del economista Mario Jorrat, el índice líder anticipa que los ruidos políticos de principios de año hacen prever una desaceleración en el ritmo de crecimiento de la economía nacional.
Ese indicador está compuesto por variables que marcan el pulso económico del país: el movimiento bursátil local y un comparativo con Wall Street, la recaudación de IVA, la base monetaria real, superficie autorizada para construir, horas promedio por obrero industrial y bancarrotas, entre otros. "El índice líder respondió al ruido político de los primeros meses de este año (uso de reservas, decretos, problemas entre los tres poderes, entre otros), de manera que se desaceleró su crecimiento. Dada la calidad de este indicador en adelantar los sucesos económicos, está señal debe ser tenida en cuenta para evitar que se deteriore la senda de crecimiento", señala el informe elaborado por Jorrat y por la investigadora María José Granado, y al que accedió LA GACETA.
Jorrat explicó a nuestro diario que hasta marzo, la economía creció rápidamente, a una tasa interanual del 4,7%, por sobre el promedio histórico de variaciones económicas anuales del 2,4%. Esa evolución de la actividad fue corroborada por el Indice Compuesto Coincidente, que describe el estado actual de la economía. "La situación todavía no es preocupante, pero el índice líder ha brindado señales anticipadas (de hasta siete meses) y con aciertos del 80% en el promedio sobre lo que puede acontecer con la economía", indicó el profesor de la UNT. De hecho, a Jorrat ese indicador le ha permitido predecir que la última recesión económica arrancó en octubre de 2008 y terminó hacia mayo del año pasado. "Fue una recesión relativamente corta, aunque profunda, con importantes efectos en el empleo, consumo y producción", señala el informe.
Dos escenarios
El contexto internacional es una variable que puede afectar también los resultados, como la crisis que está perturbando la zona del euro, advierten los economistas. "Lo que queda por hacer es procurar resolver los problemas internos y que se genere un ambiente propicio para el desarrollo de los negocios privados, que son el motor del crecimiento económico. Un crecimiento genuino y sostenido es lo que se necesita para que cada argentino pueda alcanzar un nivel de vida superior", apunta el diagnóstico académico.
Jorrat sostuvo que hay que seguir con detenimiento la evolución de los indicadores económicos. "Actualmente, la economía argentina no está en una zona preocupante, de caer nuevamente en una recesión", estimó el experto.
Según el miembro del Consejo de Evaluación del Indec, hay dos escenarios que debe tomar en cuenta el Gobierno para sostener el ritmo de la economía.
Terminó el ciclo de estado de bienestar europeo y esto puede golpear las commodities y, naturalmente, las exportaciones. A su vez, la situación se puede agravar si es que persisten las complicaciones o trabas a dos actores fundamentales que son China y Brasil.
Por el lado interno, se debe evitar un desmadre del gasto público, que puede implicar mayor inflación y presión sobre el tipo de cambio, única ancla oficial.
"No creo que haya en la Argentina un ajuste a la europea, pero se debe ser muy cuidadoso con el gasto previo al año electoral, por más que la recaudación fiscal haya crecido a niveles récord", sugirió.