Algunos llegan con el último aliento. Otros, ni siquiera están conscientes. Desnutridos, con problemas respiratorios y neurológicos y con trastornos psíquicos, aparecen de la mano de algún familiar que busca ayuda en el hospital Avellaneda. En el Servicio de Asistencia y Prevención de las Adicciones de ese nosocomio, los casos de chicos y jóvenes que consumen "paco" aumentaron hasta un 40 % en el último año.
"El consumo es escalofriante", describió Luis Carbonetti jefe del servicio que es centro de referencia para estos casos más problemáticos de abuso de sustancias ilegales. En el último mes se atendieron 649 consultas, muchas de las cuales eran nuevas. Por día, el centro de tratamiento atiende a más de 30 adictos y la cifra aumenta mes a mes. En 2004 llegaban 200 consultas mensuales.
El "paco", residuo que se obtiene en los procesos de elaboración del clorhidrato de cocaína, es una de las drogas más adictivas y perjudiciales, detalla el especialista. "En primer lugar, porque son pacientes que llegan en situación de urgencia. Como el efecto de esta droga es breve, consumen altísimas dosis de la sustancia, hasta 30 por día. Presentan un gran deterioro físico, complicaciones cardiovasculares y respiratorias y desnutrición. A nosotros la situación nos supera porque no contamos con un lugar específico para desintoxicar al adicto; así que debemos derivarlo. Una vez que pasan este proceso, el desafío es inmenso porque estos pacientes presentan una difícil adherencia al tratamiento", recalcó.
Sin embargo, según el especialista, uno de los aspectos que más piedras pone en el camino es el barrio de donde proviene la mayoría de los que consumen "paco": La Costanera. "El medio es para nosotros un punto ciego, un punto negro. Deben plantearse cambios en el barrio porque cuando los pacientes vuelven a su medio caen de nuevo en el consumo. Pero este es un tema que sobrepasa el área de Salud", precisó.
El especialista señaló que otras áreas deben intervenir, buscar alternativas de recreación productiva para los jóvenes de la zona, encontrar referentes y activar fuentes de trabajo y de capacitación. "Hay una realidad que se le debe prestar atención. Salud hace lo que puede: aumentamos la asistencia, abrimos un centro de internación permanente y otro de día. Hace falta la participación de otras áreas. Los problemas en la Costanera trascienden lo que es Salud", puntualizó.
Carbonetti se mostró preocupado por las últimas denuncias que hicieron las madres de jóvenes adictos de La Costanera. Las mujeres aseguraron que pese a todas las promesas, nada cambió y los chicos del barrio consumen cada día más "paco". La problemática volvió a estallar este fin de semana, después de que un joven adicto se quitó la vida.
Según Carbonetti, en la vigilancia de tipo epidemiológica que hace el servicio queda en evidencia que se incrementaron los casos de urgencias relacionadas al consumo de "paco". "Esto es en cierta forma positivo porque significa que están buscando ayuda. No quiere decir sí o sí que se haya incrementado el consumo", precisó.
Lo que sí ha desencadenado este fenómeno es un cambio en los dispositivos de tratamiento, ya que la adicción al "paco" es mucho más grave que a otras sustancias y también han tenido que elaborar un nuevo protocolo sobre cómo actuar ante estos pacientes, que en muchos casos ponen en riesgo sus vidas.
Según los especialistas, el aumento en el consumo del paco es parte de la problemática general del crecimiento de las adicciones, que viene de hace años y tiene que ver con que el consumo se fue naturalizando y que muchos chicos no tienen proyectos de vida ni núcleos familiares que los contengan.