Habían instalado un moderno centro de estética en un coqueto edificio de Barrio Sur. Sin embargo, los vecinos no se guiaron por las apariencias: llamativamente, los únicos clientes del local eran hombres. Por eso, denunciaron en la Policía que allí se explotaba sexualmente a mujeres.

Agentes de la División Trata de Personas corroboraron que gran parte de las sospechas de la gente del lugar eran ciertas. Durante dos allanamientos, secuestraron preservativos, cremas y juguetes sexuales. Como las jóvenes que estaban en el lugar no se atrevieron a denunciar lo que sucedía, la causa seguirá su curso. La inquilina de las propiedades fue la única que admitió ejercer la prostitución, según fuentes policiales.

Los investigadores, a cargo de los comisarios Pablo Barrionuevo y Julio Fernández, habían recibido las denuncias anónimas sobre el funcionamiento del local clandestino. "Se publicitaban como un centro de masajes y de estética que ofrecía acompañamiento de jóvenes. El contacto se realizaba mediante teléfono celular. Sobre la base de esos datos, comenzamos a hacer un seguimiento", explicó el comisario Fernández.

Durante varios días, los policías vieron que la mayoría de quienes presionaban el botón del local en el portero eran hombres. "Aparentemente, eran entrevistados en el centro de estética. Si conciliaban, los llevaban a un departamento que está en el mismo edificio, donde aparentemente se producía el encuentro", detalló un policía.

Con órdenes de allanamiento solicitadas por la fiscala Adriana Reinoso Cuello y firmadas por la jueza Mirta Lenis de Vera, los policías irrumpieron el sábado en el edificio. "La inquilina admitió que ella lo usaba para ofrecer servicios sexuales, pero desligó a dos mujeres que estaban con ella, de 32 y 23 años", dijo una fuente cercana a la pesquisa.

Sin embargo, los investigadores analizan la posibilidad de trabajar el caso sobre la base de la ley de profilaxis. "Un local no puede estar habilitado como prostíbulo. No existe tal categoría", aseguró un investigador.

Los policías hallaron en el lugar indicios de que por allí habían pasado varios hombres. Además, se sospecha que en ese edificio hay al menos otros dos departamentos que también funcionan como "lugar de citas", como se denomina en la jerga policial a estos locales. "Estamos intensificando los controles para evitar el accionar de personas que se dedican a la prostitución. Muchas veces, estos locales se ?solapan? con negocios legales, y por eso hay que estar muy atentos", dijo Fernández.