"Inconmensurable". Así definió el Mono Villafañe el recital que brindó en el Teatro Alberdi, un encuentro pleno de momentos mágicos que se trasladó a la tarde del domingo. El show empezó el sábado sobre el escenario y culminó ayer a orillas del río Loro, entre amigos de siempre, invitados de Perú y de Bolivia y las chacareras de La Simple. Toda una fiesta.
El Mono propuso en el Alberdi un viaje con destino seguro: la interpretación de "La zamba del arribeño" (de Poli Soria y Juan Falú). Los bailarines Adriana Arancibia y Jesús Reynaga le pusieron color a ese romántico juego de la pareja y la conquista, propio del espíritu de la zamba. Fue el clímax de una noche pródiga en emociones.
"Estoy más que satisfecho por todo lo que vivimos; por el repertorio y por la respuesta del público. Y el que no fue... Se lo perdió", apuntó el Mono, relajado a la vera del río.
Otro de los pasajes destacados fue la interpretación del tango "Fueron tres años" (de Juan Pablo Marín). Una demostración de la apertura de Villafañe a otros géneros, marcado en este caso por la influencia musical que recibió desde la infancia.
Francisco Santamarina (guitarra), Cuchi Correa (percusión), Cristian Isasmendi (bajo), Víctor Juárez (bandoneón) y el Mudo Araujo (armónica) acompañaron a Villafañe.
"El Mono ratificó su compromiso y su generosidad para darles una mano a los jóvenes. Por eso invitó a tocar a La Simple, que en estos momentos representa al folclore tucumano que se está escuchando en peñas y encuentros", apuntó Gustavo Guaraz, viejo compañero de ruta del intérprete.