La rivalidad entre santiagueños y tucumanos -que tanto nutre el repertorio de chistes en las peñas- vivió una época intensa durante las primeras décadas del siglo XIX. Acaso el clímax de aquellos años se haya registrado en la batalla de Rincón de Marlopa, el 3 de abril de 1821, en la que triunfaron los tucumanos. A días de aquel choque, representantes de ambas regiones firmaron un tratado de paz.
El acuerdo se conoció como Pacto de Vinará, y forma parte de los pactos preexistentes a los que hace referencia el preámbulo de la Constitución de 1853. Ayer se cumplieron 189 años del acontecimiento. De la celebración -que se realizó en aquella localidad del departamento Río Hondo, en Santiago del Estero- participó, por primera vez, el Gobierno tucumano.
El presidente subrogante de la Legislatura, Regino Amado, y el subsecretario General de la Gobernación, Ernesto Salas, compartieron el acto con el vicegobernador santiagueño, Angel Nicolai, con el delegado de Vinará, Claudio Alderete, y con el titular de Música Esperanza, Miguel Angel Estrella, entre otros. "Esto se enmarca en una serie de actividades que tienen que ver con el Bicentenario, junto a la inauguración del museo sanmartiniano de La Ramada y a la instauración de la Bandera de Macha como enseña tucumana", dijo Salas.
En su discurso, el funcionario recordó que la firma del pacto se dio en medio de cruentas luchas intestinas. "Juan Felipe Ibarra (caudillo santiagueño), Bernabé Aráoz (por entonces, gobernador de Tucumán), ¿veían la Nación que se abría paso en medio de tantos dolores? Quizá no pudieron siquiera imaginarlo. Pero pelearon por aquello en lo que creían y, cuando se necesitó, acordaron y dirigieron sus acciones hacia un destino común", afirmó.