No hay hitazos, aunque más de una de las nueve canciones pueden quedar repiqueteando en la memoria. En el mundo del rock queda lugar todavía para las sorpresas, aunque no terminen de redondear una novedad absoluta. El pop psicodélico, synth pop o neopsicodelia, como algunos gustan definirlo, ofrece un aporte importante.
Las melodías pegadizas del segundo trabajo de MGMT, apoyadas en la ironía y el humor ácido de sus letras (en especial las dedicadas a Lady GaGa y a Brian Eno), forman un combo que explica el enorme éxito en venta de discos y de convocatoria de este dúo estadounidense fascinado por los dibujitos animados.
El sonido es setentista (escucharon mucho a David Bowie), pero sin cerrarse ni limitarse. Los ritmos cambian constantemente, incluso dentro de un mismo tema, y se dispara hacia lugares imprevistos, modernosos por demás (¿snobs?).
"Congratulations", el tema que le da nombre al disco, es una oda a la psicodelia (hasta dura 12 minutos), con una declaración de principios no muy fácil de creer en estos tiempos: "que te reciban con los brazos abiertos puede ser tan frío? Espero morirme antes que venderme".
Todo puede parecer pose o cliché en MGTM, pero también puede ser genuino. En la dualidad y la ambivalencia del disco y la banda se encuentra también su riqueza, y tal vez es mejor dejarse llevar por la encendida ensoñación de sus canciones. Pero no demasiado: puede resultar un viaje sin boleto de regreso.
Las melodías pegadizas del segundo trabajo de MGMT, apoyadas en la ironía y el humor ácido de sus letras (en especial las dedicadas a Lady GaGa y a Brian Eno), forman un combo que explica el enorme éxito en venta de discos y de convocatoria de este dúo estadounidense fascinado por los dibujitos animados.
El sonido es setentista (escucharon mucho a David Bowie), pero sin cerrarse ni limitarse. Los ritmos cambian constantemente, incluso dentro de un mismo tema, y se dispara hacia lugares imprevistos, modernosos por demás (¿snobs?).
"Congratulations", el tema que le da nombre al disco, es una oda a la psicodelia (hasta dura 12 minutos), con una declaración de principios no muy fácil de creer en estos tiempos: "que te reciban con los brazos abiertos puede ser tan frío? Espero morirme antes que venderme".
Todo puede parecer pose o cliché en MGTM, pero también puede ser genuino. En la dualidad y la ambivalencia del disco y la banda se encuentra también su riqueza, y tal vez es mejor dejarse llevar por la encendida ensoñación de sus canciones. Pero no demasiado: puede resultar un viaje sin boleto de regreso.